La compañía de capital riesgo Olivant, que dirige el ex consejero delegado de Abbey Luqman Arnold e interesada en Northern Rock, cree que podrá devolver inmediatamente hasta 15.000 millones de libras (21.450 millones de euros) del dinero solicitado por el banco para superar su crisis. Según informó hoy Olivant, el resto del préstamo al Banco de Inglaterra -que alcanzó los 25.000 millones de libras- se podrá devolver en el 2009 y se retendrá el nombre de Northern Rock.
De acuerdo con el plan de rescate, Arnold sería presidente ejecutivo de la institución bancaria hasta que la suma prestada por el banco emisor sea devuelta en su totalidad. La compañía indicó además que puede recaudar entre 450 millones y 650 millones de libras con la emisión de nuevas acciones del banco. Olivant dijo que ha recibido el apoyo a su plan de cinco accionistas del Northern Rock que representan una participación conjunta de un 23%. "Es hora de que todos los accionistas trabajen juntos para asegurar una rápida y completa devolución de la ayuda al Banco de Inglaterra y poner al Northern Rock en camino de un futuro independiente y de éxito", indicó Arnold. Mientras tanto, la firma estadounidense de capital riesgo JC Flowers se ha retirado de la batalla por la adquisición del Northern Rock, víctima indirecta de la crisis de las hipotecas de alto riesgo de EEUU, según informó hoy el diario Financial Times. Flowers, que aparecía en buena posición para hacerse con el banco, se ha retirado a raíz de las dificultades para encontrar la manera de satisfacer a los accionistas del Northern Rock y al Gobierno, según la prensa británica. El consorcio del grupo Virgin, que incluye a la aseguradora estadounidense AIG y que se ha comprometido a adquirir una participación mayoritaria e inyectar cientos de millones de libras si se le permite asumir el control del banco, aparece como uno de los favoritos para adquirir el Northern Rock. Los depósitos del Northern Rock han caído más de un 50% hasta 12.000 millones de liras (16.800 millones de euros) desde que entró en crisis a mediados de septiembre y tuvo que recurrir a un crédito de emergencia del Banco de Inglaterra.