En otra señal de la tensión que afecta a las compañías de servicios financieros, American Express Co. obtuvo la aprobación de la Reserva Federal para transformarse en una empresa holding bancaria. Esta acción facilita el camino a la empresa de tarjetas de crédito para recibir una inyección de capital del Tesoro financiada por los contribuyentes.
Amex es la última gran empresa en hacer la conversión en medio de la crisis financiera, una camino que también tomaron Morgan Stanley & Co. y Goldman Sachs Group Inc. La Fed informó que aprobó rápidamente la solicitud debido a las "inusuales y exigentes circunstancias que afectan a los mercados financieros".
Esto, sumado a las malas noticias provenientes de General Motors Corp., podría presionar al gobierno de Bush para que amplíe el alcance del programa de rescate de US$700.000 millones autorizado en septiembre. Los funcionarios del Tesoro hasta el momento se han rehusado a abrir su programa a las automotrices, pese a la presión del Congreso.
Al Departamento del Tesoro apenas le quedan US$60.000 millones del primer desembolso de fondos de US$350 millones aprobado por el Congreso. Esta suma incluye las inversiones planeadas en el sector bancario y la inversión adicional de US$40.000 millones en la atribulada aseguradora American International Group, anunciada el lunes.
La reaparición de AIG y de los gigantes hipotecarios como canales de drenaje financiero, además del clamor de las automotrices, hace cada vez más probable que el secretario del Tesoro, Henry Paulson, acuda al Congreso por la segunda mitad de los US$700.000 millones prometidos. El Tesoro tiene planeado invertir US$250.000 millones en bancos y ciertas aseguradoras y podría ampliar el programa a otras instituciones financieras. Para tener un impacto significativo, Paulson necesitaría poder acceder a más de los US$60.000 millones que le quedan.
El Congreso, insatisfecho con la ausencia de reglas más estrictas a la inyección de capital y ayuda a las automotrices, puede rechazar la solicitud del gobierno para desembolsar los US$350.000 millones. También podría tratar de lograr que Paulson dé su brazo a torcer en otras formas, incluyendo forzar la implementación de una ley que permita incluir nuevas exigencias al paquete de ayuda financiera.

