Primero fue la solicitud de preconcurso de acreedores…y luego la publicación de las cartas que envió José María Ruiz Mateos a Emilio Botín. Una operación con la que el directivo de Nueva Rumasa busca “presionar para conseguir refinanciar la deuda”.
Son muchas las especulaciones en torno al por qué José María Ruiz Mateos ha decidido hacer públicas las cartas en las que, a modo de súplica, pide a Emilio Botín un préstamo por valor de 30 millones de euros, a un interés del 20%. La primera pregunta es ¿qué tendrá que decir Botín? ¿Es posible que tenga alguna repercusión legal sobre la entidad? Los expertos no creen que “del contenido se puedan desprender repercusiones legales u responsabilidad para el banco Santander por no haber seguido financiando al Grupo Ruiz Mateos”, reconoce Felix Gutierrez, de Boutiquelegal.es

Este experto tiene claro que lo que parece es “una estrategia de presión al Banco Santander y al resto de bancos para que accedan a refinanciar en el seno de la fase preconcursal del 5.3 L.C- cuyo sentido está en buscar acuerdos con los acreedores con carácter previo al inicio del concurso- que el grupo Ruiz Mateos ha iniciado”.

Desde Boutiquelegal.es reconocen que con el trámite del 5.3 de la Ley Concursal se paraliza la posibilidad de que un acreedor – léase bancos, pues parece que los compromisos con bancos sí que se han incumplido- inicie un concurso necesario. ¿Efecto inmediato? El pánico de los inversores que ven peligrar su dinero. Eso sí, de momento no se ha inclumplido el pago de intereses de los inversores. En ese caso, reconoce Gutierrez, al haberse iniciado el trámite del 5.3 L.C “tampoco podrían hacer nada, por ahora. Eso sí, al finalizar dicha fase preconcursal podrían reclamar sus garantías e incluso iniciar un procedimiento concursal siempre que los compromisos hayan sido incumplidos y siempre que el actual trámite de la Ley no finalice en concurso voluntario”.