Moody’s situaba ayer la deuda de Portugal a niveles de bono basura (Ba2 vs Baa1, es decir, cuatro escalones, con perspectiva negativa), mientras cree que el país luso necesitará un segundo rescate.

Mientras que la calificación de la deuda helena por parte de S&P y Fitch está justo un nivel por encima del estatus “junk bonds” (ver gráfico).




 
Moody’s justifica su decisión por el riesgo de que el programa de ayuda actual a Portugal (78 billones de euros) sea insuficiente y haya que ampliar el rescate con un segundo plan adicional.

El ejemplo de Grecia es claramente un “mal ejemplo”. Además la agencia de calificación destaca las dificultades de respetar el programa de consolidación a medio plazo y el débil crecimiento estructural de la economía portuguesa.

El economista jefe de Oddo Securities, Bruno Cavalier, subraya que la deuda pública de Portugal se encuentra a niveles elevados. Ya en 2010 la deuda pública alcanzaba los 160 billones, lo que supone un 93% del PIB. El FMI prevé que los niveles actuales hayan superado lo 172 billones. En cualquier caso, el cóctel: deuda pública elevada + crecimiento débil + costes de financiación elevados, es un claro síntoma de insolvencia.

Todas estas noticias desgraciadamente volverán a presionar y contagiar de nuevo a los mercados de deuda y CDS.
Bruno refleja en el cuadro adjuntado abajo (fuente BIS) la exposición de los bancos extranjeros a Portugal. En este caso, los bancos españoles son los más expuestos. En concreto, las entidades financieras españolas ostentan 105,3 billones de dólares, lo que representa un 7,5% del PIB de España, aunque a nivel de deuda soberana la cifra sólo es de 8,5 billones de dólares.