El Gobierno de Malasia anunció que invertirá otros 10.000 millones de ringit (unos 2.700 millones de dólares) para reactivar la economía del país y mantener estable la inflación ante los efectos de la crisis financiera global. De esta forma, el total del gasto público en esta iniciativa se eleva a los 17.000 millones de ringit (4.600 millones de dólares) tras la partida inicial de 7.000 millones de ringit (1.900 millones de dólares) aprobada el pasado noviembre. La nueva inyección de capital se destinará a partes iguales a medidas adicionales de ayuda a empresas y particulares y a la construcción y mejora de infraestructuras, según el viceministro de Finanzas malasio, Kong Cho, quien presentará el plan al Parlamento. Previamente, Malasia había presentado un plan de choque para estimular la economía que representaba apenas un 1,2 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB), pese a que otras naciones asiáticas habían dado su visto bueno a iniciativas similares pero cuantificadas en hasta un 12 por ciento de su PIB. Otras prioridades son la construcción de viviendas de bajo coste y mejorar el transporte público, además de facilitar la inversión extranjera con medidas destinadas a agilizar la burocracia en ese sector.