Para muchos inversores, el índice de volatilidad es un gran termómetro para medir el ánimo optimista o pesimista del mercado.
Para otros, no deja de ser un índice que refleja el miedo que existe en ese momento en los mercados de renta variable, pero nada más. Veamos los motivos de unos y otros, y las conclusiones que podemos sacar.

¿Qué es realmente el VIX? Ese índice bursátil que algunos conocen como el “índice del miedo” o el “índice del pánico”. El VIX (también llamado índice de volatilidad) mide la volatilidad implícita sobre las opciones put del S&P500. Cuando el pánico se apodera de los mercados, debido a fuertes caídas en los principales índices, el VIX sube. La relación con las opciones put es evidente. Un mayor incremento en la compra de opciones put sobre el S&P, supone que muchos inversores apuestan por una caída de dicho índice, lo que aumenta el pánico en los mercados y dispara el índice de volatilidad: VIX. Por el contrario, ante una visión alcista del mercado, la compra de opciones put disminuye, el mercado “se tranquiliza” y el VIX cae.
 
Así que un inversor con ganas de comprar acciones, vería una buena oportunidad de compra cuando el VIX estuviera alto. Y con el mismo argumento, deberíamos de “huir” del mercado de acciones si vemos un VIX “por los suelos”. Aquí la clave está, como siempre, en saber cuándo el VIX ha llegado a su punto de inflexión y entra en una nueva tendencia. En estos momentos y durante los dos últimos años, el VIX permanece en niveles bajos, lo que lleva a muchos inversores a pensar que podríamos estar condenados a nuevas caídas. Además muchos traders no terminan de apostar por una determinada tendencia en los mercados actuales (fíjense la lateralidad vivida durante la semana pasada: DJIA +0.63%, S&P +0.58% y Nasdaq +0.31%) lo que muchos analistas consideran como el preludio de un movimiento importante.

Y puede que tengan razón. Pero utilizar el VIX como un indicador para posicionarnos en el mercado puede resultar muy bonito en la teoría pero muy poco práctico en la realidad. Antes de asumir que los niveles actuales del VIX están anticipando una caída en los mercados, tengamos en cuenta lo siguiente:

- ¿Está bajo el VIX? O simplemente ¿está bajo respecto a los máximos registrados en 2008 y 2009?
- ¿Es posible que el VIX esté bajo y las acciones tarden unos años en caer?
- ¿Hay una correlación estadística entre el VIX y el S&P500? Si no es así, ¿por qué siempre los comparamos?

Las respuestas son afirmativas en los tres casos, veamos más detenidamente las razones:

¿Quién dice que está bajo?

El VIX cerró el pasado viernes en 18.78, por lo que los niveles actuales entran perfectamente dentro de su rango medio histórico (vean gráfico). Para todos aquellos que aseguran que está en niveles bajos, sería conveniente que puntualizaran: ¿respecto a qué?. Desde su constitución allá por 1990, la mediana estadística (valor de la variable que deja el mismo número de datos por encima que por debajo, una vez ordenados estos) ha sido de 18.8. Cuando algunos inversores comentan lo bajo que está el VIX durante estos días, lo que realmente quieren decir es que está por debajo de los niveles registrados en el 2008, año en el que los principales índices de Wall Street cayeron de forma estrepitosa. Por aquel entonces, el VIX cotizaba por encima de los 80 puntos. Pero, ¿son los niveles actuales alarmantes?. Imaginemos, por ejemplo, que nos estamos recuperando de una hipotermia. No por el hecho de que nuestra temperatura corporal suba de forma rápida esto significa que estamos sufriendo altas fiebres. Si lo miramos desde una perspectiva más global, la situación no es tan preocupante

Pero asumamos que está bajo. ¿Debería importarnos?

Es cierto que podemos encontrar momentos puntuales en los que el VIX estaba bajo y las acciones cayeron en ese momento. Pero si estudiamos con detenimiento sus veinte años de historia, encontraremos otros tantos momentos en los que estando bajo (incluso por debajo de su media histórica), las acciones se apreciaron durante varios años. Por ejemplo: imaginemos que en 1991 nos damos cuenta de que el VIX ha caído más de un 50% hasta niveles de 16 puntos (niveles por debajo de los actuales) y decidimos abrir un "corto" en el S&P. ¿Hubiera sido una buena inversión? Mucho me temo que no. Los principales índices de Wall Street subieron hasta multiplicarse por cuatro durante los nueve años siguientes.


Puede ser que fuera en otro momento, en diciembre de 1993 (cuando el VIX tocó su suelo histórico en 9.31) cuando decidiera apostar por una caída en los mercados. Sepa que se hubiera vuelto a equivocar. El S&P triplicó sus niveles durante los siguientes siete años. Empresas como Microsoft, Oracle, y Yahoo! hicieron ricos a muchos inversores. O puede ser que eligiera otro momento para ponerse corto. Durante el año 2004 y tras una caída cercana al 60%, el VIX volvía a niveles de 14 puntos (bastante por debajo de los 18.78 actuales). De nuevo habría tenido mala suerte. Las acciones subieron un 35% durante los siguientes tres años.

S&P: no tienes nada en común con el VIX.

El coeficiente de correlación entre el VIX y el S&P es relativamente elevado, pero no predice mucho. El coeficiente de correlación va de -1 a +1. Un coeficiente de +1 significa que las dos variables (en este caso VIX y S&P) están perfectamente correlacionadas entre sí: por lo que si el S&P sube, el VIX subirá el mismo porcentaje. Un coeficiente de -1 implica una perfecta correlación negativa. Mediante la cual, si el VIX sube, el S&P debería caer exactamente el mismo porcentaje. Dicho coeficiente de correlación entre el VIX y el S&P 500, ha sido de -0.52 en cualquiera de sus veinte años. Esto significa que cuando uno de ellos se mueve en una dirección, hay una gran probabilidad de que el otro se mueva en una dirección contraria. Esta relación es el fundamento de todos aquellos defensores del VIX como variable de inversión. Pero lo verdaderamente importante para los inversores es conocer la exacta relación que tendrán ambos durante los próximos meses, y mucho me temo, que dadas las herramientas de inversión actuales, aún estamos lejos de poder predecirlo.

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