Las crecientes tensiones geopolíticas en el Norte de África y en Oriente Medio (el conflicto se extiende a Túnez, Argelia, Jordania, Líbano, Egipto, Yemen, Bahrein y Libia) y muy especialmente la dramática situación en Libia, han provocado recortes importantes en las compañías petroleras europeas con mayor exposición a estos países, fundamentalmente ENI, Shell, Total y BP.
Aunque es lógico el razonamiento que haya dudas sobre una posible caída en los niveles de producción de crudo, tampoco conviene perder de vista que la mayor parte de las instalaciones productivas se encuentran alejadas de las ciudades y no se han visto afectadas, y que no todas las petroleras tienen el mismo grado de exposición. Por lo tanto conviene mantener la cautela a la hora de evaluar el riesgo ni sobre reaccionar, porque el margen de las imágenes aparecidas en los informativos y las noticias sobre repatriaciones de trabajadores europeos, hasta el momento no se ha observado ningún impacto incluso para las compañías más expuestas.
Una cierta incertidumbre sobre los volúmenes se puede mantener hasta que no se estabilice la situación, como precaución ante posibles ataques a las infraestructuras e incluso, aunque hasta ahora no se ha considerado la posibilidad, nacionalizaciones. Pero esta misma incertidumbre también actuará como soporte duradero del precio del barril de petróleo.  
En la tabla adjunta puede verse la exposición detallada de las principales petroleras europeas con presencia en los países de la región, tanto en volúmenes de producción (millones de barriles día), como en porcentaje sobre su producción total de crudo. Existe un riesgo latente también en Omán y en Siria. La exposición más importante corresponde, con diferencia, a la italiana ENI cuya producción depende en un 34,4% de los países en conflicto (un 13,8% en Libia). La petrolera menos expuesta a estos países es Royal Dutch Shell (aunque tiene un 8,4% de su producción en los países de la zona un 6,2% está en Omán, donde no se han observado disturbios por el momento). Respecto a la española Repsol, su exposición en Libia es incluso inferior (3,8% de su producción total en Libia y un 2% en Argelia).
Estimamos que las caídas que se vienen produciendo desde el viernes 18 de febrero (ENI -5,93%, SHELL -0,48%, TOTAL -1,42%, BO -0,05%) ya recogen los riesgos e incertidumbres de la situación geopolítica actual.
Nuestra previsión es que en los próximos meses el barril de crudo Brent llegue a tocar el nivel de 120 dólares y una estabilización posterior del precio para fin de año en la zona de 100 dólares por barril. Para el inversor en derivados de crudo nuestra recomendación es aprovechar los repuntes por encima de 110 dólares por barril para recoger plusvalías. Niveles próximos a 85 dólares los consideramos como soporte de entrada para nuevas posiciones. Preferimos la toma de posición en las compañías petroleras cotizadas a medio plazo, aprovechando los últimos recortes de las cotizaciones como puntos de entrada.