La debilidad del dólar y los altos precios de los combustibles hicieron que los precios de los bienes importados en Estados Unidos crecieran un 2,7% en noviembre, la mayor alza mensual en 17 años. Si se excluyen los precios de los combustibles, los precios de importación aumentaron sólo un 0,5%, lo que revela el fuerte impacto del encarecimiento de las gasolinas y el gas natural. En el último año los precios de importación se han elevado un 11,4%, lo que supone la mayor alza acumulada en los 25 años que se calcula este índice.