IAG 

El grupo de aerolíneas que encabezan British Airways e Iberia ejemplifica todo lo peor de la pandemia. Una empresa que iba viento en poca y que los vientos huracanados del Covid-19 y el cierre de los cielos mundiales han convertido en toda una pesadilla en el aire. Turismo cero, viajes cancelados y cierre del espacio aéreo mundial, salvo vuelos de máxima necesidad, han hundido a este valor, que justo antes de la pandemia era uno de los que más proyección tenía en la bolsa española.

El grupo se ha puesto manos a la obra y ha recortado costes, establecido un plan de futuro y sobre todo anuncia, para septiembre, una ampliación de capital respaldada por su principal accionista, Qatar Airways. Eso sin embargo impactará más si cabe para una acción en caída libre, que acaba de romper mínimos de nuevo y que diluirá la presencia de sus principales accionistas. En lo que va de año IAG, donde la volatilidad es constante, pierde un 71,4% y sigue teniendo el mayor respaldo en consejo de compra  por parte de los analistas de todo el mercado, por encima del 75%, aunque algunos como Bankinter ya reducen su consejo a neutral y rebajan drásticamente su precio objetivo hasta los 2 euros por acción desde los 3,4 anteriores. 

 

NYESA

La promotora inmobiliaria es el segundo gran damnificado del año. Y lo es sobre todo por su situación financiera. Hace algo más de un mes anunciaba que se encontraba en causa de disolución, arrastrando un pasado convulso que le llevó a estar apartada del mercado durante nada menos que 7 años. Su vuelta al mercado en 2018 auguraba una etapa de reconversión, que como vemos no ha fructificado. De hecho a cuenta de la pandemia, el año bursátil de Nyesa no estaba siendo nada favorable, con caídas que rondaban hasta junio el 40% de su valor, pero desde que se conocío la noticia, comunicada a la CNMV, de que su proyecto en Moscú llamano Navskaia tenía un patrimonio negativo de 10,1 millones de euros, la compañía busca fórmulas para evitar su desaparición.

Con Vértice 360 se turna como acción que menos cuesta en el mercado y pierde en lo que llevamos de 2020 un 69,6%. Entre las fórmulas que maneja para su salvación, poner en marcha una operación acordeón a modo de la emprendida por el fondo británico CVC para salvar Deoleo y que tan buenos réditos le está dando. En sus datos del primer trimestre baja su cifra de negocio un 22% hasta los 4,5 millones pero reduce sus pérdidas hasta los 5.000 euros, frente a los 61 millones negativos del cuarto trimestre de 2019. 

 

PRISA

Sigue siendo uno de los valores más castigados del año, algo que no ha conseguido corregir en el último mes. La compañía editorial y de medios de comunicación sigue perdiendo con fuerza en lo que llevamos de ejercicio, un 69,3% y sigue sin levantar cabeza mientras todo indica que las dos vertientes sobre el futuro de la compañía que existen en su accionariado no se ponen de acuerdo.

Una compañía recordemos que ya se estaba reestructurando cuando llegó la pandemia y su impacto no se ha hecho esperar. Siguen los rumores sobre una posible ampliación de capital para sanear su negocio editorial, pero de momento nada se ha concretado. También la posibilidad de beneficiarse del fondo público para las compañías estratégicas que presentan problemas, aunque como decimos el disenso interno no parece proclive a esta solución. Y otra de las posibilidades, las desinversiones, también traen problemas. Tras el conflicto en Portugal con el grupo Cofina, por la venta de la participada de la española Media Capital, está sobre la mesa un precio cada vez más bajo para su compra. 

 

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