En los primeros minutos de negociación comenzaron a mostrar su cara…y cuatro horas más tarde se han colocado los primeros de la fila. Los bancos, tanto grandes como medianos, máximos perdedores en la sesión.
Da igual el tamaño ni los motivos. Lo cierto es que el sector financiero español se convierte en el más penalizado de la sesión. BBVA es la entidad que más cae y, al ritmo del 2,3%, arrastra a sus títulos hasta los 7,81 euros. Tan sólo unos pasos por detrás, su homóloga cántabra. Banco Santander ronda el 2% de caída, con lo que sus títulos se venden por 8,17 euros.

Pero no sólo son los grandes bancos los perjudicados de la sesión. Detrás de ellos se cuentan entidades como Bankinter o Banesto, con más del 1,6% de caída, mientras que Banco Popular cuenta pérdidas del 1,4% en la sesión.

Y¿qué hay detrás de estas ventas? Las opiniones son variadas. Juan Enrique Cadiñanos, co director de EJD valores admite que “la caída es un recorte normal después de ver cómo los valores del sector financiero subieron en jornadas anteriores”. Algo que no debe preocupar “si se tienen en cuenta los volúmenes con los que están bajando hoy”.  Una opinión que comparte Álvaro Blasco, director de Atlas Capital quien "recomendaría aprovechar inversiones arriesgadas en BBVA o Santander"

Sin embargo, parece haber algo más que una simple recogida de beneficios en el sector . La euforia que desató en la segunda mitad de la semana el BCE con su compra de bonos, empieza a diluirse en los mercados. Y lo que mostró durante el pasado jueves y viernes las enérgica compras de bonos portugueses e irlandeses…hoy queda en el vacío. Y la desconfianza vuelve a pesar de nuevo sobre los bancos españoles. Más después de conocer declaraciones como las del ex presidente del gobierno, José María Aznar admitiendo la necesidad de capital por parte de los bancos españoles “para poder hacer frente a la crisis en la que están inmersos”.

La estabilidad se ve amenazada en el mercado de deuda pública. El interés del bono alemán a diez años repite cerca de máximos desde mayo, por encima del 2,8%, mientras que el bono español a diez años repunta hasta acercarse al 5,2%. El pasado viernes llegó a bajar del 5% por primera vez desde el 23 de noviembre. El riesgo país se incrementa por encima de los 230 puntos básicos.