El grupo automovilístico estadounidense, General Motors (GM) no ha logrado convencer a suficientes acreedores con su plan de canje de deuda por acciones, lo que obliga a la firma a declarar a fin de mes la mayor bancarrota industrial en la historia de Estados Unidos.  Esto supone una gran decepción para GM, la mayor automovilística de Estados Unidos y que una vez fue considerada líder de la industria de manufactura del país.
La mayor automovilística estadounidense está muy lejos de conseguir el 90 por ciento de aceptación que requería para la oferta de canje, según señalaron el martes a Reuters dos fuentes cercanas a las negociaciones. El plazo de la oferta vencía a medianoche.

Al mediodía del martes, la fuente dijo que la compañía sólo tenía un interés porcentual de "un sólo dígito" de los acreedores.

Los acreedores han rechazado las propuestas de perdonar deuda a cambio de una participación del 10 por ciento en una empresa reestructurada.

GM no hizo comentarios sobre el canje de bonos. La compañía señaló que publicaría los detalles de los resultados del canje el miércoles por la mañana.

Varias fuentes dijeron a Reuters que GM podría declararse en bancarrota en algún momento entre la medianoche del martes y el 1 de junio.
 
ACUERDO CON EL SINDICATO

Aunque el fracaso para alcanzar un acuerdo es un duro golpe, GM cerró el martes un acuerdo con los líderes del Sindicato de Trabajadores Automovilísticos Unidos (UAW, según sus siglas en inglés).

La clave de las negociaciones de GM con el UAW fue la reestructuración de los términos de pago de los 20.000 millones de dólares que la automotriz aún le debe a un fondo de fideicomiso de salud de jubilados.

La UAW ha acordado recibir un 17,5 por ciento de acciones ordinarias de la GM reestructurada, dijo a Reuters una persona familiarizada con los términos.

El sindicato también recibiría 6.500 millones de dólares en acciones preferentes y asumiría participaciones por valor de 2.500 millones de dólares.