El Gobierno británico ha activado finalmente el plan de ayuda para la industria del automóvil presentado el pasado mes de enero por un montante global de 2.300 millones de libras (más de 2.600 millones de euros), después de que la Comisión Europea, que aporta más de 50% de los fondos, diese su visto bueno definitivo.

Transcurridos casi dos meses de la presentación de las medidas, los fabricantes no habían recibido todavía ninguna partida, por lo que el secretario de Estado de Negocios, Ian Pearson, celebró los convocó hoy a una reunión para informarlos de los criterios y apelarlos a completar sus solicitudes para un proyecto que aspira a recuperar uno de los sectores más afectados por la crisis de crédito.