Inauguramos 2012. Un año en el que es difícil ser optimista pero en el que los expertos tienen claro que las cosas no empeorarán. Se abre un ejercicio en el que los activos “seguros” son cada vez más una especie en peligro de extinción. Ante este escenario: ¿en qué activos hay que estar? Las gestoras de fondos ven oportunidades en la renta variable emergente, en Estados Unidos dentro de la parte de renta fi ja y en compañías que tengan exposición global. El euro será claro perdedor frente al dólar en un entorno en el que el oro no será el último refugio.
Terminado 2011, año complicado donde los haya, llega el momento de mirar hacia 2012. Se suma un año… pero también los problemas que no se han resuelto en el ejercicio precedente. Italia, España, el sector financiero, la deuda pública, endeudamiento de EE.UU… variables que harán que “la economía mundial se ralentice más en la primera mitad del año, con una clara recesión en Europa y con un momentum más débil en economías emergentes líderes, como China”, admite Eric Chaney, jefe de análisis de AXA Investment Managers y CEO del grupo AXA. La preocupación clave vendrá del impacto de un desapalacamiento global. Alastair Seymur, director de Henderson Global Investors para España y Portugal reconoce que “los gobiernos se han embarcado en planes de austeridad al tiempo que los hogares y los bancos también se están desapalancando, lo que podría dificultar el crecimiento económico y empeorar los ratios de deuda/PIB”.

En este sentido, durante la primera mitad del año los expertos reconocen que la prudencia deberá ser la máxima de cualquier inversor pues “continuaremos en una especie de entorno de resultados binarios ¿ruptura o mayor integración de la zona euro? ¿double dip o recuperación más fuerte en Estados Unidos? ¿aterrizaje forzoso o suave de China? De ahí que los inversores tengan que adaptar su mix de cartera a las circunstancias que se vayan dando”, asegura Fabrizio Quirighetti, economista jefe en Syz Asset Management.

Y aunque es difícil ser optimista, la mayoría de los gestores no esperan un giro negativo en los acontecimientos. De ahí que no descarten la renta variable para este ejercicio precisamente “porque es la clase de activo que más ha descontado un pronóstico débil y, por tanto, ofrece mayor potencial de subida”, admite el experto de Henderson. Eso sí, sin olvidar que “el panorama es demasiado inestable para aventurarse a la renta variable indiscriminadamente, dando preferencia a bolsas europeas y emergentes pues los ratios de PER de éstas han cotizado por debajo de sus medias históricas a largo plazo”, afi rma Jacques Tebeka, director de multigestión diversificada en Edmond de Rotschild Investment Managers. Si los resultados de las compañías “siguen siendo buenos como lo son hoy, y se llega a una solución en los problemas políticos de deuda, creo que podríamos tener un rebote importante en 2012”, admite Philippe Louisadat, country manager para Francia y España de Rotschild & CIE.
Renta variable, sí pero ¿en qué compañías?

Compañías con exposición global, alto flujo de efectivo, que puedan aumentar sus dividendos y en aquellas con fuerte exposición a mercados internacionales, especialmente emergentes. “Todavía somos prudentes con empresas muy apalancadas que se enfrentan a problemas de financiación, en compañías muy centradas en mercados domésticos y a los títulos financieros”, expone Philippe Uzan, CIO de Edmond de Rothschild AM.

En renta fija, crédito USA y bonos corporativos

Y ¿sobre la renta fija? Los expertos creen que podría ser el momento de volver a algunos mercados con diferenciales altos. “Mantenemos nuestra convicción de que ya viene de largo, positiva en crédito. Y en este mercado, a pesar de que Estados Unidos está algo más caro, reiteramos nuestra preferencia porque las empresas están en mejor situación y la exposición a financieros es menor”, asegura Beatriz Barros de Lis, country manager de AXA IM en España.

El desbarajuste de los mercados de deuda signifi ca que los diferenciales de los bonos corporativos están descontando un montón de malas noticias. Alastair Seymur recuerda que “los rendimientos actuales implican que, en un período de 5 años, un acumulativo 16% de los bonos corporativos europeos BBB quebrarán, lo que parece excesivo cuando el peor dato registrado ha sido del 5.8% y el promedio es del 2% desde 1970”. En este sentido, para el próximo año “favorecemos el fi nal más bajo de los bonos Investment grade y los bonos high yield de mejor calidad”. Marc Craquelin, director de gestión de activos de Financiere de L´Echiquier reconoce que “las empresas growth –crecimiento– son una buena área en la que invertir pero hay que hacer una correcta selección de valores porque para algunas empresas puede ser complicado y la crisis del crédito todavía sigue vigente”.

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