A medida que las petroleras recortan costos en medio de la caída de los precios, las compañías están determinadas a no repetir los errores de la crisis energética de los años 80, cuando despidos masivos dejaron a la industria mal preparada para la recuperación que tuvo lugar después. La falta de un claro consenso sobre cuánto durará el declive le ha planteado a la industria una elección difícil. Puede despedir empleados y arriesgarse a tener una escasez de personal si los precios se recuperan rápidamente, o soportar el costo de emplear más trabajadores de los que necesitan durante lo que podría ser un prolongado período de poca actividad y bajos ingresos. Algunas empresas han anunciado despidos. La estadounidense ConocoPhillips, con sede en Houston, la semana pasada empezó a despedir más de 1.000 empleados en Alaska y otros lugares. Schlumberger Ltd., la mayor compañía de servicios petroleros del mundo, echará a 5.000 empleados globalmente, aproximadamente el 6% de su fuerza laboral, mientras que Halliburton Co. también recortará un número no especificado de puestos laborales.