Las familias españolas que adquirieron una vivienda en 2009 destinaron el 29 por ciento de sus ingresos brutos anuales a esa compra (contadas las deducciones fiscales), lo que supone casi trece puntos menos que el año anterior (41,6%). Según los últimos datos del Banco de España, la tasa de esfuerzo registrada en 2009 supone volver a niveles que no se registraban desde 2005.