Brasil está de moda. Y no sólo por los reclamos de siempre. Lejos de sambas, carnavales y fútbol, Brasil se consolida como uno de los países con mayor potencial para invertir. A golpe de mejora en el rating de su deuda por parte de S&P, el país ha hecho otra llamada de atención a los inversores y ha colocado incluso a su principal indicador -el Bovespa- en la lista de favoritos para encabezar la lista de revalorizaciones en 2008. A base de reformas económicas y con el apoyo del alto precio de las materias primas, Brasil planta cara a la crisis y las empresas españolas allí presentes se aprovechan de ello para crecer a doble dígito. Desde gigantes como Santander y Telefónica hasta compañías pequeñas como OHL, Tavex o Prosegur se benefician del tirón carioca, mientras que los fondos que invierten en el país copan los primeros puestos en el ranking de revalorización de los fondos emergentes.
Goza de un crecimiento económico robusto y de una inflación bastante controlada –la meta oficial es que termine 2008 por debajo del 4,5 por ciento pese a alcanzar en abril el 5,04 por ciento interanual-. Además, ha reducido la carga de la deuda pública hasta situar su relación con el PIB en la menor tasa desde hace diez años. Y, ya se sabe, esta relación es el principal indicador de la solvencia del país para enfrentar sus compromisos internacionales. Brasil ha hecho los deberes y por eso Standard & Poor’s le ha puesto buena nota. Acaba de mejorar la calificación de la deuda brasileña hasta investment grade -activo con nivel de solvencia suficiente- y no faltan los rumores que indican que Fitch Ratings seguirá sus pasos. Entretanto, la bolsa brasileña: de celebración. Su principal indicador, el Bovespa, se mueve en un carnaval continuo que le ha llevado a marcar máximos históricos cercanos a los 71.500 puntos. En 2008 el mercado brasileño muestra un comportamiento excelente y los expertos creen que podría continuar en esa línea. Eso sí, Alejandro Varela, gestor de fondos de Renta 4, estima que “hay que tener cierta precaución a la hora de tomar la decisión de invertir ahora mismo”. Y la razón no es otra que el hecho de que “lleva una subida importante en 2008 y a contracorriente del resto de mercados”. En todo caso, cree que a largo plazo se mantendrán los catalizadores que han llevado a la bolsa brasileña a ocupar su puesto actual: “unos sólidos fundamentales, los altos precios de las materias primas y no tener relación directa con la crisis financiera actual”. Si hablamos de sectores, Varela cree que son el energético, el minero y el de celulosa los que presentan ahora mismo mayor seguridad y, si se trata de dar nombres concretos, cita a Copel, Cemig, Aracruz, Petrobrás o Usiminas. Uno de los puntos fuertes de Brasil pasa ahora por ser un gran exportador de materias primas. Cierto es que una desaceleración mundial puede reducir la demanda global de éstas, pero los expertos creen que la fuerte demanda interna y su cada vez mayor autonomía de EE.UU permitirá que el país “se aisle” y resista a la crisis. Además, el nuevo grado inversor no hace sino coronar los fundamentos de la economía brasileña, al tiempo que supondrá una inyección de confianza que se traducirá en nuevos flujos de capitales. Sobre todo por parte de fondos que invierten sólo en deuda soberana solvente. En este sentido,Javier Barrio, responsable de Ventas Institucionales de BPI, recuerda que “ahora mismo en Brasil los tipos de interés reales son muy altos” –el precio del dinero está al 11,75 por ciento- “y eso aporta unos intereses brutales, con lo que este tipo de fondos va a invertir en el país porque ello le garantiza unas rentabilidades importantes”. Y este dinero fresco se traducirá en el desarrollo de infraestructuras y de planes “que revertirán en todos los sectores económicos y empresariales”, señala. Las compañías españolas con presencia en Brasil ya notan “su bonanza” en las cuentas y los analistas no dudan de que seguirá siendo así. Repsol, Santander y Telefónica Hace tiempo que estos tres gigantes españoles desembarcaron en el país carioca y, aunque tocó sufrir en algún momento, Brasil les hace sonreir en un momento de incertidumbre como el actual. El hallazgo de un nuevo yacimiento de crudo en el país –pese a que no se sabe aún su capacidad- ha bombeado optimismo a la cotización de Repsol, una petrolera que sabe muy bien lo que es sufrir en la vecina Argentina. La apuesta por Brasil da frutos y la mejora en la calificación de su deuda ha hecho el resto en las últimas jornadas. En lo que va de año, Repsol – segunda en el país en actividad exploratoria tras Petrobrás- se revaloriza más de un 12 por ciento. Pero si hablamos de compañías vinculadas a Brasil, la palma se la llevan Santander y Telefónica. El Santander tiene aproximadamente un tercio de sus activos en el país carioca, donde está presente a través de Banespa y de Banco Real. Fue el país que más aportó al último beneficio trimestral de la entidad presidida por Emilio Botín: 262 millones de euros. Y eso que aún no ha consolidado plenamente Banco Real, que compró en 2007 como parte de la adquisición tripartita – Fortis, RBS y Santander- del holandés ABN Amro, en una operación del Santander que José Lizán, analista de Nordkapp, califica “de quitarse el sombrero”. El propio Botín señaló entonces que el Banco Real “era la estrella” de la macro-operación financiera y no le faltaba razón: Santander se colocó como la tercera mayor entidad en oficinas y volumen de créditos en Brasil – tras Itaú y Bradesco- y se erigió en el segundo banco por depósitos de clientes. La operadora Telefónica es el número dos en telefonía fija en el mercado brasileño –porque posee el 90 por ciento de la operadora Telesp- y cuenta además con una filial celular: Vivo. Una empresa que es líder en telefonía móvil en Brasil y que está controlada al 50 por ciento con Portugal Telecom. De los 13.896 millones de euros ingresados por la operadora presidida por Alierta hasta marzo, 2.040 millones han llegado de Brasil. Pero el país no es sólo un firme puntal de negocio para los grandes de la bolsa española. Medianas que también se mueven a ritmo de samba Son muchas las medianas y pequeñas empresas españolas que se han decidido a dar el salto y que rentabilizan desde hace tiempo su apuesta por Brasil. El ejemplo más claro es una constructora, OHL, cuyos responsables prevén aumentar un 30 por ciento su beneficio en 2008, hasta los 180 millones de euros. ¿Cómo? Gracias en buena medida a las cinco concesiones de autopistas que se ha adjudicado en Brasil y que suponen para la compañía más de 4.000 Km de autopistas de peaje. La española controla un 60 por ciento de OHL Brasil, que cotiza en la bolsa carioca. Pero igual de clave es el país cuna de varios astros del fútbol para Tavex Algodonera y para Prosegur. La compañía de seguridad tiene una posición de liderazgo en toda Latinoamérica, pero “debe sacarle más partido a Brasil”, según Daniel Mateos, Associate Director de Barclays Wealth Managers España. Y es que “es su segundo mercado en la zona pero no el más rentable”. En ello está…y, de momento, el riesgo divisa no ha supuesto un gran lastre, porque “el real brasileño no ha salido tan malparado como el dólar de su cambio con el euro”, asegura David Cabeza, analista de Caja Madrid. Por lo que toca a Tavex Algodonera, Javier Barrio recuerda que “desde su integración con Santisa, más de la mitad de su beneficio procede de Brasil”. Pequeñas como Cie Automotive están expuestas al mercado brasileño, al igual que Sol Meliá o Viscofán, que tiene en el país una planta de envolturas que abastece a toda la región. Brasil es el segundo mercado latinoamericano más importante para Gas Natural, representa un 4 por ciento de los ingresos de Prisa y concentra el 8 por ciento de la capacidad de producción de Mecalux -dedicada a la fabricación de sistemas de almacenaje-. Amper es líder en el negocio de la prestación de servicios privados de redes IP para empresas en Brasil, donde ha logrado unas ventas de 20,45 millones de euros en el primer trimestre, mientras que Abengoa gestiona allí cerca de 2.000 Km de alta tensión. Además, el director de Ventas Institucionales de BPI, Javier Barrio, recuerda la pujanza del negocio de biocombustibles en el país. “Allí se usan muchos coches que funcionan sólo con bioetanol”, señala.