El actual contexto económico y de mercados invita a pensar que una estrategia de inversión de este tipo puede dar sus frutos. Y no es que la idea haya sido mía, sino que surge después de mucho escuchar a los propios gestores de fondos de inversión, quienes durante las últimas semanas han hablado acerca de sus posiciones en oro y divisas y una vez que el metal precioso ha sufrido un importante desplome al tiempo que parece haber hecho suelo, al menos por el momento. 

¿Por qué puede ser interesante estar posicionados largos en oro temporalmente con la que está cayendo? Diría que porque varios gestores han mantenido y defendido sus posiciones en oro, como algunos de la casa Amundi o de Invesco, incluso durante las últimas caídas. Uno de los argumentos escuchados -que me convence bastante- ha sido que el oro es como cualquier otra divisa con una importante diferencia: que desde hace milenios tiene valor, cosa que no pueden decir otras divisas del mundo, sobreviviendo además al “temido monstruo” de la inflación, algo de lo que no son capaces otros activos, que ven como su valor se deprecia hasta que desaparecen. Durante prácticamente una década el oro ha sido protagonista porque no ha parado de subir, desde unos 300$ hasta casi 2.000$ -significa una revalorización media de más del +20% anual-, por varios motivos:

1. Porque ha actuado como valor refugio durante la “gran recesión” mundial que nos afecta desde 2008.

2. Porque ha servido como activo de inversión alternativo, dado que durante bastante tiempo una gran parte del mercado de Renta Variable y de Renta Fija no presentaban buenas oportunidades de inversión, al tiempo que los tipos de interés extraordinariamente bajos forzaba a los perfiles más conservadores a invertir en otros instrumentos distintos de los depósitos -por la menor retribución, salvo en España claro, que somos los más chulos-, como en el propio oro.

3. Porque ha servido como cobertura frente a la amenaza inflacionista y contra la depreciación “encubierta” del dólar. Con las inyecciones generalizadas de los bancos centrales y los tipos de interés bajo mínimos, con la FED a la cabeza, las previsiones inflacionistas se han repetido a lo largo de la crisis y durante la recuperación, mientras que ha sido con el acercamiento del fin del QE3 cuando la caída del oro se ha recrudecido -probablemente porque no se espera una inflación descontrolada-, coincidiendo justo con un ascenso generalizado del dólar ¿bancos centrales de países emergentes vendiendo oro para dotar a sus sistemas de la liquidez necesaria en dólares? Probablemente sí, ya que así evitan un aterrizaje forzoso de la economía, dado que en varios casos se han sufrido recalentamientos en el crecimiento del PIB con una alta inflación. Luego aquellos que hayan acumulado suficientes reservas en oro estos últimos años -precisamente lo hicieron para que sus reservas, normalmente en dólares de EEUU, no perdieran valor-, sortearán mejor este nuevo reto y esta nueva era en los mercados: con un dólar más fuerte y las rentabilidades del mercado de bonos al alza -aunque en mi opinión no creo que esto vaya a ser tan rápido como cabría pensar, sino que seguramente seguiremos atravesando episodios de volatilidad a medida que avancemos en esa dirección-.

Así, ante el escenario esbozado parece propicio para aprovechar la reciente caída del oro una vez que ha logrado hacer un soporte en las inmediaciones de los 1.180$. Primero, porque el mercado parece haber sobrerreaccionado al calendario para la retirada del QE3 -de finales de 2013 a mediados de 2014- y en cuanto han vuelto las incertidumbres -Grecia, Portugal, China, Brasil, Turquía…- los bonos “core” han vuelto a actuar como refugio, al igual que el oro, alejando una retirada temprana y agresiva del QE3. Segundo, porque parece que este tipo de acontecimientos nos seguirán acompañando, aunque irremediablemente no viviremos con el QE3 para siempre, por lo que podríamos seguir viendo dientes de sierra y oportunidades al alza en el oro hasta que se vaya estabilizando, como antes de este súper ciclo alcista de tipos ultra bajos generalizados -especialmente en Estados Unidos-. Tercero, si se fuera cumpliendo el escenario más optimista de PIBs de más del +3% en EEUU, con previsibles subidas de tipos y de las rentabilidades de los bonos durante los próximos 2-3-4 años, el oro podría ser un buen activo alternativo a los fondos de Renta Fija por ejemplo, dado que los bonos más antiguos se verán afectados negativamente en valoración por las subidas de tipos, y esto puede propiciar un cambio de flujos hacia el oro -de hecho ya sucedió algo similar en otra burbuja del oro entre los años 1973 y 1980, cuando pasó de poco más de 60$ a más de 800$ de la mano de subidas de la inflación a máximos históricos, subidas de las rentabilidades de los bonos a máximos históricos y, por ende, de los tipos de interés de la mayoría de países desarrollados, en estos tres aspectos hablamos de niveles del orden del 20%, seguramente exagerado para lo que cabe prever de aquí a los próximos años pero reseñable-. Por último, la revalorización desde 1993 hasta nuestros días, verano de 2013, ronda el +6% anual en media, lo cual parece más razonable y ajustado a la inflación, quizá algo por encima todavía, pero ya no tan desproporcionado como en los máximos registrados en el verano de 2011.





¿Por qué se puede cubrir una mayoría con dólares? Porque dado que la cotización del oro está denominada en dólares, a medida que el dólar baja es normal que se incremente el apetito comprador por el oro al resultar más barato comprarlo, y viceversa. Luego, si nos encontramos en una posible fase de rebote y estabilización del oro, una vez que los emergentes han equilibrado buena parte de sus respectivos sistemas y los han dotado de liquidez -dólares-, parece oportuno compensar con dólares una buena parte de la cartera, por si el oro volviera a ceder y el dólar siguiera fortaleciéndose -ante la repatriación de dólares hacia EEUU por la retirada del QE3-. Pero, dado que una mayoría creciente de analistas y gestores abogan por una apreciación del dólar y un despegue de la economía americana, como espera la propia Reserva Federal, y mientras que la caída del oro ya fue anunciada por algunos en su zona de máximos y hoy podría ser ya tarde para aprovechar recortes adicionales, una estrategia combinada temporalmente de largos en oro y en dólar a la vez (corto en EURUSD, GBPUSD, y/o largo en USDJPY, USDTRY o en USDMXN como cesta a modo de ejemplo) podría ser interesante para no asumir riesgos desmedidos y buscar retornos atractivos.


Pablo del Barrio, Agente de Inversis Banco
www.pablodelbarrioquintana.es”