Parece que a los accionistas de Wall Street les basta una sola noticia macro mala para no tentar a la suerte. Los inversores recogían beneficios y hacían que la bolsa estadounidense comenzara en negativo su última sesión de la semana. El Dow Jones caía un 0,13%, tras el pistoletazo de salida, hasta los 9.700 puntos y, aunque luego remontó algo, no tardó en volver a ceder. Por su parte, el Nasdaq y el S&P 500 se mantienen sin cambios en rojo, descendiendo un 0,56% y un 0,38%, respectivamente, en una jornada en la que la volatilidad es palpable.
Ni la confirmación de la mejora de la situación económica por parte de la Fed, ni el descenso del paro consiguen reactivar definitivamente la actividad en Wall Street que ayer cerró en rojo, tras una apertura al alza. Por ello, se espera que ésta, sea otra sesión de clara volatilidad. Además, los datos macro publicados en EE.UU. antes de la apertura de la bolsa no han sido muy positivos. Los pedidos de bienes duraderos en agosto cayeron un 2,4% hasta los 164.440 millones. Este descenso ha sido provocado, en gran parte, por el menor número de demanda de aviones que han llevado a que este desplome se convierta en el mayor desde que en enero se registrara una disminución del 7,8%.

Esta mañana la prensa estadounidense recogía declaraciones de Kevin M. Warsh, gobernador de la Fed, no muy alentadoras. Warsh, en concreto, ha dicho que, quizás la Reserva Federal tenga que retirar sus ayudas de apoyo a la economía antes de que la necesidad se vuelva obvia. El gobernador cree que, como si fuera un niño que está aprendiendo a andar en bicicleta, sería conveniente que se le quitaran los ruedines, antes de que se acostumbre a marchar con ellos y luego no pueda corregir esa dependencia.

Desde Pittburgh llegan rumores de que el grupo de los 20 podría estar cercano a conseguir un acuerdo para mejorar la coordinación internacional de políticas económicas, que conllevaría un compromiso de vigilancia de todos los países. El plan de Obama de reequilibrar la economía mundial a través de un fortalecimiento de de la demanda interna de China, la reducción en todo el mundo de la dependencia de en los consumidores estadounidenses y el aumento de la inversión en Europa, podría llevarse el gato al agua al cierre de la cumbre.

Mirando a las empresas, el panorama es irregular. Para Research In Motion (RIM) pintan bastos después de que Goldman Sachs rebajara su recomendación de “comprar” a “neutral” este valor y es que, sus resultados trimestrales dejaron mucho que desear al descender a 475,6 millones de dólares desde los 495,5 millones del año pasado. Estos números han reducido consecuentemente sus expectativas de beneficios para este año y sus accionistas, que se han retirado en masa haciendo que RIM se desplome más de un 14% en bolsa.

Para quienes parece que la gran tormenta ha pasado de largo y sólo un leve chirimiri les ha incomodado un poco, es para McDonalds. La empresa de comida rápida ha elevado su dividendo trimestral un 10% a 55 centavos de dólar por acción, continuando con la tendencia de aumentos de dividendos todos los años desde 1976. Los accionistas de McDonalds de los pocos privilegiados que este 2009 han visto aumentado su dividendo, por ello, hoy el valor subía un 1,12% en el NYSE.

El gigante tecnológico Hewlett-Packard anunció ayer al cierre de la bolsa en EE.UU. que ha firmado un contrato con la compañía minera brasileña Vale SA por el que le suministrará tecnología y servicios por 7 años. Pese a este avance de negocio, HP hoy descendía un 0,83% en bolsa y Vale SA casi un 1%.

Hoy se ha conocido que Barclays está en negociaciones con Citigroup para comprar a la financiera estadounidense algunos activos de banca minorista en Portugal, entre ellos la cartera de tarjetas de crédito. Esta noticia llega en un momento en el que Barclays está aumentado su negocio en todo el mundo. Esta jornada, las acciones de Citigroup suben un 0,45% y las de Barclays descendía un 1,88%, ambas en el NYSE.