La venta de vehículos nuevos en Japón cayó el 7,6% en 2007 respecto al año anterior y se situó en su nivel más bajo en 35 años, un bajón que afectó especialmente a Toyota. La Asociación de Comerciantes de Automóviles de Japón atribuyó el declive a los precios crecientes de la gasolina y a la disminución de la población japonesa, fenómenos que afectaron tanto a la venta de coches como a la de autobuses y camiones. El año pasado se vendieron en Japón 3,43 millones de vehículos, el nivel más bajo de los últimos 35 años.