Esta decisión no debe sorprendernos, ya que el rating español estaba en revisión negativa desde el pasado15 de diciembre.

Lo que ha hecho Moody’s al degradar el rating de España hasta Aa2 desde Aa1, con perspectiva negativa, es alinearse con el rating de S&P (AA desde el pasado abril). Fitch está aún un escalón por encima y es de esperar que llegue la correspondiente rebaja.

Resulta interesante apuntar que el rating del FROB también ha sido degradado, y es que entre los principales motivos de la rebaja está el hecho de que se espera que el coste de la reestructuración del sector bancario sea superior a las previsiones del gobierno, además de mantener sus dudas sobre la capacidad del gobierno de lograr la mejora sostenible y estructural de las finanzas públicas.

La parte positiva es que Moody’s no cuestiona la sostenibilidad de la deuda española y nos aleja del escenario portugués.