El estallido de la crisis libia ha despertado los miedos de una escalada especulativa sobre los precios del crudo que apuntan alto en el intento de rememorar tiempos pasados. De momento, petroleras como Repsol YPF y ENI están bajo la lupa de Fitch que ya ha anunciado la revisión de su rating en caso de que se trate de una situación a largo plazo, el sector aéreo verá reducido su margen de beneficio y la producción automovilística tendrá que conformarse con vender menos por la subida del Brent. Pero, como en todo, se trata de buscar la parte positiva: inversiones rentables en tiempos del precio del crudo por las nubes.

Compañías petroleras como la italiana ENI han anunciado recortes en la producción del oro negro procedente de Libia. Quizás la conclusión más obvia de toda esta historia. Pero lo cierto es que desde hace años empresas como las españolas Repsol YPF o Cepsa han apostado por diversificar sus carteras y buena parte de los beneficios presentados en el ejercicio 2010 proceden del conocido como upstream. Si Cepsa obtuvo un resultado neto ajustado de 418 millones gracias en buena parte a las actividades de exploración del terreno, en Respol YPF las labores de búsqueda y producción crecieron un 426% a cierre de 2010 con un importante papel en sus beneficios. Aunque estas compañías no son las únicas puesto que “existen otras empresas de mediano o pequeño tamaño cuya actividad exclusiva es la exploración”, según apunta Álvaro Blasco, director de Atlas Capital. No obstante, asegura que “los proyectos más importantes y las mayores prospecciones están, hoy en día, en manos de las grandes empresas. Una gran parte de ellas están presentes en Libia, destacando BP, Conoco Phillips, ENI o la española Repsol (4% de su producción),cuya cotización en estas últimas semanas casi no ha sufrido e incluso lo ha hecho bastante mejor que el mercado”.

Pero, ¿quién realiza el trabajo sucio? Son empresas dedicadas a la ingeniería y construcción del sector energético. Tal es el caso de Ténicas Reunidas o la italiana Maire Technimont que se benefician de esta situación “ya que automáticamente entran en rentabilidad proyectos de extracción que sólo son viables con un precio elevado del petróleo, dada la profundidad de los yacimientos a que se destinan”, afirma Álvaro Blasco. Mientras, a pequeña escala “ también se ven beneficiadas empresas dedicadas a la fabricación de tubos, sobre todo, las que fabrican tubos sin soldadura. En España es el caso de Tubos Reunidos y Tubacex o en el exterior, la francesa Vallourec”.

En el terreno más tradicional, el de la producción de petróleo, “la petrolera menos expuesta de las grandes europeas es SHELL”, como señala Javier Flores, analista de Dracon Partners EAFI. Tampoco la exposición de Repsol YPF es especialmente significativa teniendo en cuenta que “sólamente un 3,8% de su producción procede de Libia”.

El futuro pasa por las renovables
Si algo provoca la escalada del precio del crudo son las voces críticas que claman por un mix energético en base a renovables y menos dependiente del exterior. Hace algo menos de dos semanas, cuando la cotización del barril de Brent alcanzó los 119 dólares, los pro-renovables argumentaban que en tan sólo dos días (22 y 23 de febrero), la subida del coste del petróleo para el estado había superado las primas que las renovables recibieron en el año 2009, cuando ascendió a 4.600 millones de euros. El caso es que, discrepancias a parte, las energías renovables representan otro sector donde invertir en estos tiempos. Y como recomendación dos gigantes nacionales, AbengoaeIberdrola Renovables, y la italiana Green Power. En el último trimestre, la cotización de Abengoa ha subido un 12,86%, algo superior que la de Iberdrola Renovables, con un incremento del 10,17%.

Canadá y Rusia, dos gigantes en auge
“Los países productores de petróleo son indudablemente los grandes favorecidos por los elevados precios del crudo. Muchos de estos países viven casi exclusivamente de los ingresos del petróleo y la subida de ingresos les permiten equilibrar sus finanzas; para otros productores, estos ingresos les permiten mejorar su déficit comercial o aumentar su superávit comercial, acometiendo nuevos proyectos de crecimiento e infraestructuras”, asegura Álvaro Blasco. Esos países son Canadá y Rusia, pero también Brasil por el descubrimiento de nuevos yacimientos petrolíferos en la costa.

La subida del precio del Brent provoca una depreciación del dólar americano, de ahí el buen comportamiento de su mercado nacional en los últimos tiempos, pero supone también un aumento de atractivo para divisas vecinas como el dólar canadiense, “en máximos en su cambio con el dólar, y con una tendencia alcista”, según Miguel Ángel Rodríguez, analista asociado a XTB. Además de sus exportaciones de petróleo, Canadá está considerado uno de los países fuertes en la actualidad por unos índices de crecimiento nacional, desempleo y actividad económica que acompañan la senda que han tomado las materias primas.

Sin embargo, la divisa canadiense no es la única opción de inversión. “Cuando hay tensión”, remacha Rodríguez, “el franco suizo siempre es una moneda refugio, a través de la compra de francos suizos y la venta de dólares, y todas las commodities que también se están revalorizando, como es el caso del dólar australiano ligado al oro”.
Si lo que se quiere es invertir en el viejo continente, el euro sigue siendo, de momento, una opción siguiendo la estela de los países exportadores de petróleo que, con el dólar en mínimos, “gran parte de las entradas de divisas en dólares que están teniendo los están invirtiendo en la compra del euro”, apunta Miguel Ángel Rodríguez. La moneda única que se pasea en los mercados de divisas confiada, aunque, cuidado, puede que no sea por mucho tiempo.