El pasado noviembre, la OCDE revisó a la baja sus perspectivas de crecimiento para el conjunto de sus países miembros y auguró una caída del 0,3 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB) en 2009. En concreto, para la zona del euro pronosticó una caída del PIB del 0,5 por ciento, mientras que espera que en Estados Unidos caiga un 0,9 por ciento y en Japón el 0,1 por ciento.
En su estudio, la OCDE advierte a los países de la zona del euro que deberán hacer un ejercicio de disciplina fiscal suplementario, ya que las medidas anunciadas por varios gobiernos para contribuir a la estabilización de los mercados financieros tendrán costes en relación con sus cuentas públicas.
En cuanto a la acción coordinada emprendida por varios países para garantizar la estabilidad del sistema financiero, en el estudio se afirma que "está por ver si serán suficiente para descongelar los mercados interbancarios o para impedir un nuevo endurecimiento de las normas de concesión de préstamos".
"Aunque los gobiernos europeos han dedicado fondos para recapitalizar bancos, son escasos los que, hasta ahora, han recurrido a ellos", constata la OCDE, que considera que esta actitud puede estar justificada porque los bancos prefieran en primer lugar acudir a la financiación privada.
En cuanto a las decisiones de varios países de garantizar de manera global los depósitos en los bancos, en el estudio se advierte de que se trata de una medida que "conllevan el germen de futuros problemas bancarios" y se recuerda que debe tratarse de acciones aplicadas "a tiempo y temporales".

