El Índice de Precios al Productor experimentó un vertiginoso incremento mensual el pasado mes de marzo al repuntar un 1,1% respecto a febrero, casi el triple de lo pronosticado por el consenso del mercado, mientras que en términos interanuales el incremento fue del 6,9%. Esta subida mensual supone el segundo peor dato del indicador en los últimos 33 años, tras haber registrado un incremento del 2,6% el pasado mes de noviembre.
El dato subyacente, que excluye la volatilidad de precios de la energía y de los alimentos frescos, experimentó un incremento mensual de dos décimas y del 2,7% interanual, su mayor registro en casi dos años. Los precios de la energía subieron en marzo un 2,9% respecto a febrero, la mayor subida desde noviembre, mientras que los alimentos se encarecieron un 1,2%, reflejando las subidas en los costes de las hortalizas, el arroz y la carne de vacuno. El fuerte repunte de la inflación mayorista representa un desafío para la política monetaria adoptada por la Reserva Federal (Fed), que decidió responder a la desaceleración económica mediante agresivos recortes en los tipos de interés, pero que ahora, ante la reunión que mantendrá el próximo 30 de abril, puede verse atrapada entre dos fuegos, puesto que la actividad económica parece mantener su tendencia bajista, mientras que los precios cada vez ponen más presión ante el riesgo de que la crisis desemboque en estanflación. El Comité de Política Abierta de la Fed decidió en su última reunión recortar 75 puntos básicos los tipos de interés hasta situarlos en el 2,25% y, tal y como reflejan las actas de aquella reunión, confío el control de los precios a los efectos secundarios de la desaceleración económica. No obstante, la persistencia de los precios del petróleo que han marcado sucesivos máximos, así como la debilidad de su divisa amenazan el control de las presiones inflacionistas.