El presidente de la Fed ha reconocido que está considerando el efecto negativo que podría tener en la economía un nuevo plan de compra de bonos. No obstante, Bernanke ha asegurado que el banco central está preparado para actuar según sea necesario.

Los riesgos de un nuevo programa de estímulo pesan en la decisión final del banco central. Así se desprende del discurso preparado por Ben Bernanke para ser pronunciado en la conferencia de Jackson Hole. En su intervención, el presidente de la Reserva Federal sugiere que la entidad toma en consideración los posibles efectos de más política acomodaticia.

Sin embargo, Bernanke ha vuelto a dejar claro que la Fed está preparada para actuar si es necesario. Aunque en sus palabras no hay señales de que el nuevo plan de estímulo vaya a ser inminente, el jefe del banco central estadounidense ha defendido que "los costes de la política monetaria ultracomodaticia parecen manejables" por lo que no hay que descartar más medidas de apoyo si las condiciones económicas lo justifican.

Bernanke ha reconocido que el ritmo de crecimiento de la economía sigue siendo lento y que estaba "lejos de ser satisfactoria". Por eso, ha insistido en que la Fed "dará más apoyo si es necesario para promover una recuperación más fuerte y una mejora sostenida del mercado laboral".

El empleo es uno de los principales caballos de batalla del banco central. A pesar de que EEUU salio de la recesión en junio de 2009, su crecimiento anémico apenas ha bastado para mejorar la tasa de paro que se mantiene en niveles elevados para la primera economía del mundo. En julio, la tasa de desempleados fue del 8,3%. "Es importante lograr mayores avances, particularmente en el mercado laboral", ha defendido Bernanke.