La crisis del sector de las aerolíneas se cobró su primera víctima en Estados Unidos en más de un año después de que Mesa Air Group  cayera en bancarrota el martes.  La compañía regional tiene previsto seguir volando para las tres principales aerolíneas estadounidenses, pero reducirá su flota con el fin de salir de la situación de quiebra este año.
En los dos últimos años, la aerolínea ha tratado de reducir su deuda y recortar gastos por unos 160 millones de dólares.

La compañía no tiene previsto vender activos y espera salir de la quiebra este mismo año, ya que tiene suficiente caja para operar sin préstamos durante el tiempo que se prolongue esta situación, tal como contempla el denominado "Capítulo 11" al que las empresas suelen acogerse.

Mesa transportó 11,2 millones de pasajeros en 2008, por debajo de los 13 millones del año anterior. En los nueve meses de ejercicio fiscal hasta el 30 de junio de 2009, Mesa había registrado unas pérdidas netas de US$24,2 millones tras haber tenido beneficios en el ejercicio fiscal anterior. 

La aerolínea tiene  previsto utilizar la situación de quiebra para romper los contratos de "lease" de los aviones que ya no necesita. El coste de mantenimiento de las naves que no utiliza ha provocado, según la compañía, una situación insostenible. Mesa ha retirado 52 aviones que no utiliza de su flota de 178. El problema principal es que el alquiler de estos aviones, de 50 plazas, era rentable cuando los precios del crudo eran bajos, pero perdió rentabilidad con el encarecimiento del crudo.