La Comisión Europea ha aprobado una ayuda de 5.200 millones de libras esterlinas (5.800 millones de euros) concedida por Reino Unido para desarrollar la línea ferroviaria de alta velocidad entre Londres y el túnel de la Mancha, que a su vez conecta con París y Bruselas, y para reestructurar la empresa Eurostar, que opera este servicio de tren. Con esta ayuda, Reino Unido asumirá todas las deudas de la empresa constructora de la infraestructura y a cambio acabará con el sistema de garantías públicas que se había establecido para que la compañía captara financiación. Todas las actividades de infraestructura se consolidarán en una entidad única que se venderá. Además, se separarán las operaciones de transporte e infraestructura y se reducirán las tarifas de acceso a la infraestructura, lo que según Bruselas beneficiará a la competencia y a los usuarios de cara a la liberalización del transporte internacional de pasajeros en 2010.