Que se levante el pie de la presión hacia las pymes y particulares y que se les venda el tiempo necesario para poder seguir, puesto que a la banca las ayudas que le hemos prestado con nuestros impuestos han sido eso, y ese es su principal negocio y el crédito no fluye por ningún sitio.
La ausencia de turbación del sistema financiero español ante las situaciones junto con con el beneplácito de las autoridades con el sistema, es una relación incestuosa, de mutua dependencia, que perjudica gravemente el desarrollo económico y social del país. Los trucos contables y las ayudas del Estado están permitiendo disimular su situación patrimonial, hasta el punto de parecer algo que no son, como se está demostrando. No por el BdE sino por organismos internacionales más inmunes a las presiones políticas.

Si las circunstancias de la crisis inmobiliaria y sus efectos sobre la banca se hubieran puesto sobre el papel a medida que se iban produciendo, no hubiera habido más remedio que la quiebra de esas entidades que estaban inmersas en una brutal inversión inmobiliaria y las valoraciones de los activos se iban depreciando. Casos sonoros y ya un poco lejanos, como el de Llanera que, a instancias de su auditora, se tuvo que contabilizar un beneficio no realizado en sus cuentas por no haberse firmado en ese ejercicio la operación, y sí en el siguiente. Con una entidad bancaria socia de una empresa inmobiliaria, creada adhoc, la operación es sencilla: compro un solar, proyecto unas viviendas y después vendo el cincuenta por ciento de esa sociedad a un banco que me paga un montante superior al total de la compra. Negocio redondo, gano el cincuenta por ciento y encima tengo un socio financiero. De no realizarse esta operación quizá la quiebra se hubiera producido un año antes y así un suma y sigue. Si esto no se hubiera producido y hubiéramos actuado con realidades -y no con fantasías contables- quizá el problema hubiera sido otro. El campo estaría más limpio y esas entidades que, después de recibir ayudas y ser saqueadas por sus gestores, quizá se venden como regalo/ prebendas o en pago de favores a las que quedan, no hubiera ocurrido.

Aunque no sepamos cómo quedará el final de esta situación, entendemos todos que seguramente ya está escrito y ya está pactado de una u otra manera, consciente o inconscientemente, mas lo primero que lo segundo. En banca NADIE DA PUNTATA SIN HILO, para qué nos vamos a engañar. Los que pagamos, siempre somos los mismos. Las rondas de financiación siempre tiene una partida o contrapartida al deber de otros gastos necesarios para la reactivación económica o la normal marcha económica de un país. Si las ayudas no van a la reactivación del crédito y sí para la solución de sus problemas internos que deberían pagar sus accionistas, estamos cometiendo un error muy grave.

Seguir mareando en estas cuestiones es jugar con el pan de muchos españoles, porque sin crédito no hay recuperación económica que valga y de ello dependen muchos empleos. Si los recursos del sistema financiero se emplean para financiar al estado y solucionar sus propios problemas y los de sus accionistas, poco nos va a quedar, porque a pesar de las ingentes ayudas, el crédito no se ve por ningún sitio porque no hay ninguna entidad que dé crédito en estos momentos. Pero su negocio funciona porque cogen liquidez del BCE al 0,75% y se lo colocan en deuda pública española a tipos muy superiores, para qué dar créditos inseguros a los actores económicos españoles. La pyme no puede aguantar más y muchas empresas se ven abocadas al cierre por falta de financiación y sin embargo, en las deudas de estas y los particulares la banca actúa a raja tabla y con presión, levantemos un poco el pie del acelerador y moderemos la presión a los particulares y pymes dándoles tiempo que es lo que se compra en un préstamo bancario.

A final no sé si habrá rescate o no pero no olvidemos que el rescate ya está produciéndose poco a poco para la banca y no es más que una recapitalización de estas entidades, el BdE no puede mirar hacia el otro lado en estos temas y sobre todo en la asunción de responsabilidades a los responsables de las entidades, se tiene que hablar alto y claro sobre las situaciones, por que ocultarlas o no reconocerlas solo agranda el problema..

Rafael Montava Molina
Consultor Financiero Empresarial
wwwrafaelmontava.com