La Agencia Internacional de la Energía afirmó el jueves que hay un gran colchón de reservas de crudo disponibles para aliviar el creciente riesgo a un importante y repentino recorte en el suministro, y reiteró que estos inventarios no se destinarán a relajar los elevados precios. En su informe, la agencia destaca la creciente concentración del uso del petróleo para el transporte, las cada vez mayores entregas de Rusia y los países miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y los cuellos de botella en el transporte -como el Estrecho de Hormuz en el Golfo Pérsico- como factores que elevan los riesgos de interrupción del suministro.
La AIE, organismo responsable de la gestión de la seguridad energética de los países industrializados más ricos del mundo, indicó que sus 26 miembros importadores de petróleo dispusieron el año pasado de reservas de petróleo y derivados equivalentes a 122 días de demanda, el nivel más elevado en ocho años, aunque no es el máximo histórico, situado en 156 días y alcanzado en 1984. Las reservas totalizaron el año pasado 4.100 millones de barriles, un 14% más que los seis años anteriores, y la AIE espera que el año próximo 20 de sus 28 miembros tengan reservas públicas. Las reservas públicas son inventarios del gobierno y/o de la agencia, y contrastan con las reservas en manos únicamente de entidades comerciales. El informe señaló que las reservas de emergencia públicas constituyen un tercio de todos los inventarios estratégicos, frente al cuarto que representaban a mediados de los años 80, y cada vez se busca una mayor presencia de derivados en estos inventarios. La industria tiene unos 2.600 millones de barriles de reservas, aunque menos que la mitad es crudo. En cambio, las reservas públicas están constituidas en un 83% por crudo.