La economía japonesa creció a un ritmo menor de lo esperado en el tercer trimestre del año afectada por unas menores inversiones en capital fijo por parte de las compañías japonesas. Sin embargo, la segunda economía mundial vio una subida en el tercer trimestre tras haberse contraído en el trimestre hasta junio, impulsada por las exportaciones a Asia y EEUU, donde la demanda siguió firme a pesar de la crisis de créditos. El gobierno ha dicho que el PIB creció un 0,4% tras revisión frente al trimestre anterior, lo que supone una tasa anualizada del 1,5%. En el informe provisional de noviembre, el PIB real mostraba un crecimiento un 0,6% trimestral, una tasa anualizada del 2,6%.