Los españoles han desayunado hoy con el IPC sobre la mesa. Dato que por fin ha recuperado las tasas positivas subiendo un punto en noviembre en tasa interanual y, cumpliendo así, las previsiones del Gobierno. No obstante, es una referencia a tener en cuenta atendiendo a varios parámetros que lanzan diferentes puntos de vista entre los analistas.
El IPC ha abierto la segunda quincena del último mes del año. En medio de la incertidumbre lanzada por las diferentes calificaciones que están arrojando las agencias de medición de riesgos, el IPC trae una brisa de ‘aire fresco’, ya que, ha conseguido recuperar las tasas positivas y ha subido un punto en noviembre en tasa interanual y cinco décimas con respecto al mes anterior. El ministro de trabajo, Celestino Corbacho, interpreta este dato como “un síntoma de crecimiento para España”, no obstante, advierte que “la recuperación económica será lenta”.

Esta subida de la inflación interanual se ha debido principalmente a la subida de los carburantes (+0,1% interanual), lo que a su vez se traduce en un aumento de los precios del transporte, concretamente del 0,9%, situándose por primera vez en positivo desde octubre de 2008. Sin embargo, los analistas echan esos datos ‘a un lado’ y fijan su mirada en el IPC subyacente, que descuenta esas fluctuaciones exageradas derivadas del petróleo, y que ha conseguido escalar un 0,2%, cifra por encima de las estimaciones que la situaban en el 0,1%. “Es un dato positivo a medias”, opina Leonardo Lara, gestor de fondos de Metagestión, “se ha incrementado el consumo pero no se puede traducir a que datos como el paro o el consumo privado vayan a estabilizarse rápidamente”. Sin embargo, Covadonga Fernández, analista de Selfbank, añade que “sí es una referencia alentadora porque aleja cada vez más los temores de deflación”.

Cabe destacar que los precios del vestido y del calzado también han ‘puesto su granito de arena’ en lo que a la subida del IPC se refiere, ya que, se han situado en el -0,9%, incrementando un punto su tasa anual. La razón principal han sido las rebajas, que este año fueron más acentuadas. Por su parte, la vivienda también ha contribuido con un repunte de 6 décimas hasta el 0,3%, consecuencia del encarecimiento de los precios del gasóleo para calefacción. “La demanda va recuperándose poco a poco y el nivel de precios también”, añade Fernández.