Entre el 70% y el 90% del empleo de los países de la OCDE es ofertado por pequeñas y medianas empresas. En concreto nuestro país, las Pymes constituyen casi el 99,88% del censo de empresas donde la mayoría ejercen su actividad en el sector servicios, seguido del comercio.

En bolsa la determinación del tamaño del una compañía puede ser un tanto ambigua. En algunos sitios una empresa con una capitalización de 3.000 millones de euros se considera grande, y en otros pequeña. A nivel mundial, se puede considerar que una empresa de menos de 5.000 millones de capitalización es pequeña.

Sus principales características son: a) Pueden realizar productos más individualizados, es decir, menos estandarizados que las grandes compañías b) Son el tejido auxiliar de las grandes empresas c) Presentan ciertas ventajas como la capacidad de adaptación al mercado o la celeridad del cambio en su estructura productiva, si fuese necesario d) Pero también tienen más dificultades para acceder a la financiación, es más difícil que inviertan en tecnología por ellas mismas y suelen tener una estructura laboral más rígida a la hora de emplear o despedir trabajadores.

El acceso a la financiación es el principal escollo que están encontrando las Pymes en Europa durante estos años de crisis, sobre todo en España donde su economía, extremadamente bancarizada, se ha visto especialmente perjudicada por la restricción del crédito al tejido empresarial del país.

Desde el punto de vista de la inversión en pequeñas y medianas compañías en los mercados bursátiles, éstas presentan una serie de ventajas como: su nivel de deuda suele ser inferior y el potencial de revalorización mayor que las “blue chips”. Son menos conocidas para los inversores particulares y son más recomendables en entornos donde la economía presenta síntomas estables de recuperación y donde las bolsas tienen una clara tendencia alcista. Estamos hablando en este caso de empresas pro cíclicas, es decir, sus ingresos son más sensibles a la fase del ciclo económico en el que se encuentren. Es el caso sectores como materiales básicos, energía y tecnología. Hay muy buenas empresas en nuestro país como Tubacex, OHL o Técnicas Reunidas, con buenos fundamentales y que están abriendo mercados por todo el mundo. Éstas se verán más beneficiadas por la mejora en las perspectivas económicas globales que otras como Día o Grifols, que pertenecen a sectores defensivos como alimentación y salud.

Este tipo de empresas no están exentas de riesgos:
Al poseer una menor capitalización bursátil y contar con menos liquidez que una grande, su volatilidad suele ser bastante más elevada y en muchos casos cuentan con un free float (capital que circula libremente en bolsa) reducido al poseer accionistas mayoritarios.

Invertir en medianas compañías requiere una visión de largo plazo, ya que en ocasiones pueden sufrir caídas severas en fracciones cortas de tiempo, lo que nos puede llevar a vender con pérdidas sino tenemos un poco de paciencia.
Este tipo de inversiones son más propias de un inversor con perfil arriesgado, sin embargo, no quiere decir que un inversor con un perfil medio, no pueda tener una pequeña porción de su cartera en este tipo de activos.

Existen infinidad de compañías con una capitalización bursátil que se considera pequeña y se pueden invertir en ellas también, a través de vehículos como fondos de inversión. Por ejemplo, el fondo Aberdeen Global-Emerging Markets Smaller Companies Fund invierte en pequeñas y medianas compañías de Asia, Iberoamérica o Europa emergente. Es uno de los muchos ejemplos de este tipo de vehículos donde es importante elegir bien el activo y conocer el sesgo que tienen a compañías de pequeño tamaño, ya que algunos de ellos combinan la inversión con empresas de mayor tamaño para reducir la volatilidad del mismo.
Desde Aspain 11 creemos que las compañías de pequeña y mediana capitalización son muy interesantes desde el punto de vista del potencial de rentabilidad, pero hay que tener presente que conllevan riesgos elevados, por lo que si el inversor particular decide entrar en ellas, pensamos que debe tener una buena diversificación de su cartera. La ponderación sobre el total del portfolio no debe ser muy amplia, pudiéndose realizar una combinación entre sectores agresivos con otros más defensivos y a su vez compañías de mayor tamaño y con un negocio diversificado a nivel global que pueden frenar las pérdidas en momentos complicados.