En este mes de septiembre se cumple el primer aniversario del anuncio de la Quantitative Easing 3 (QE3) por parte de la Reserva Federal. Este plan que vino a substituir la “operación Twist” (adquisición de bonos a corto plazo y venta de activos a largo plazo) cuenta con un monto mensual de 85.000 millones de dólares destinados a la compra de activos.


Inyectar liquidez en el sistema financiero no puede durar toda la vida, de hecho los objetivos de Bernanke es alcanzar una tasa de paro del 6,5%, por esto, cabe la posibilidad de que en breve se empiece a retirar los estímulos monetarios (tapering). Esta hipótesis, no es reciente, sino que lleva barajándose desde hace varios meses. Sólo el planeamiento de este escenario llevó a un aumento en los tipos de interés en la deuda pública americana, que originó que el bono estadounidense a 10 años se moviera cerca del 2,9%, y además, propició un escenario de correcciones en la renta variable.

Como vimos en Estrategias de inversión (Pocas novedades en las actas del FOMC) , las actas del FOMC valoran que si la economía norteamericana mejora, tal y como se espera, el Comité moderará el ritmo de compra de activos a finales de año. Y si la economía se comporta como anticipan procederían a la retirada de los estímulos monetarios de manera escalonada en un programa que concluiría a mitad de 2014. Según el consenso de mercado, el aumento de tipos producido en el mercado de deuda frenaría la actividad inmobiliaria. Además, el consenso afirma que la Fed está lista para iniciar una reducción paulatina en la compra de bonos a partir de la próxima reunión del 17 y 18 de septiembre.

Por otro lado, el Libro Beige, en el que la Reserva Federal describe la arquitectura económica de Estados Unidos, incide en que la economía norteamericana pasa de crecer de “un ritmo modesto a moderado”. Las ventas de viviendas se encuentran se encuentran un panorama de crecimiento moderado pero constante. Pero también se asegura en el informe que la actividad crediticia parece debilitarse, lo que incidiría tanto en los consumidores como en las empresas. La Fed marca un contrapunto respecto al consenso de mercado, ya que argumenta “Los informes de varios distritos sugieren que el aumento del precio de las viviendas y de los tipos de interés de las hipotecas pueden haber estimulado un repunte en la actividad del mercado”.

Ante este escenario planteado… ¿Hasta cuándo tendremos el programa de compra de activos en vigor? ¿Su eliminación estaría justificada o por el contrario sería una decisión precipitada?

“Estas son las cuestiones y en vuestra mano quedan las resoluciones”