El Gobierno griego se ha escudado en las huelgas que afectan al país para justificar el incumplimiento del plazo que le había impuesto la Comisión Europea para aclarar el uso de instrumentos financieros complejos, especialmente permutas de divisas, con el objetivo de ocultar su nivel real de deuda con la complicidad de bancos de inversión como Goldman Sachs. El Ejecutivo comunitario había exigido a Atenas que antes del 19 de febrero remitiera a Bruselas explicaciones detalladas sobre la utilización de este tipo de instrumentos derivados desde 2001.