El Gobierno tendrá en cuenta la evolución de la economía española a la hora de fijar el incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2010 y, en concreto, los "posibles efectos negativos" que pudieran tener sobre el empleo una subida "muy superior a la inflación real" de este indicador, tras el aumento del 4%, hasta los 624 euros mensuales, que registró en 2009.  En una respuesta parlamentaria al diputado de IU, Gaspar Llamazares, a la que tuvo acceso Europa Press, el Ejecutivo recuerda su compromiso electoral de que el SMI alcance los 800 euros mensuales al final de la legislatura, un objetivo que implica un incremento lineal del 8% cada año entre 2009 y 2012.