Los temores sobre la salud de la vapuleada división financiera de General Electric crecieron, pero Jeffrey Immelt, presidente del conglomerado, no ha perdido el optimismo. "Las compañías con una presencia en los servicios financieros, como GE, simplemente no son las favoritas", escribió Immelt en una carta a los accionistas que acompañó el informe anual de 2008. Immelt dijo que él y sus ejecutivos "nunca anticiparon un colapso del sistema financiero global y sus continuas secuelas económicas".  Sin embargo, el ejecutivo dijo que GE superará los tiempos difíciles. "Estamos gestionando GE para que capee el ciclo. Aunque creo que estamos atravesando más que un ciclo. La economía y el capitalismo serán reconfigurados de varias formas". Immelt dijo, por ejemplo, que GE está posicionada para beneficiarse del crecimiento de los mercados emergentes, de la energía limpia y de servicios de salud más estables. El ejecutivo también previó que la crisis forzará una reestructuración del brazo financiero del conglomerado, GE Capital. La división será "más pequeña, menos volátil y más conectada con los negocios principales de GE", escribió Immelt. Ayer, la acción de GE cerró a 7,01 dólares en la Bolsa de Valores de Nueva York, acumulando una caída de 79% en el último año.