Fitch Ratings rebajó el viernes la calificación de emisor (IDR por sus siglas en inglés) a largo plazo de Bancaja y su filial Banco de Valencia a 'BBB+' desde 'A-', por el impacto en las dos entidades de la recesión económica y su exposición a la crisis inmobiliaria. La perspectiva de los rating se situó en "estable" en ambos casos. Las rebajas se deben, según indicó la agencia de rating, a la idea de que la "brusca corrección de la economía española y el sector inmobiliario seguirán pesando sobre la calidad de activos y finalmente sobre la rentabilidad de Bancaja, que podría verse también afectada por un crecimiento limitado del crédito y los elevados costes de financiación".