La principal compañía de financiación y garantía hipotecaria de Estados Unidos, Fannie Mae, registró pérdidas por importe neto de 2.186 millones de dólares (1.407 millones de euros) en el primer trimestre del año, frente al beneficio neto de 961 millones de dólares (619 millones de euros) del mismo periodo del año anterior, informó la compañía, que anunció que ampliará capital por importe de 6.000 millones de dólares (3.863 millones de euros). La empresa respaldada por el Gobierno federal, que encadena ya tres trimestres consecutivos en 'números rojos', tuvo una cifra neta de negocio de 3.776 millones de dólares (2.431 millones de euros), un 38% más que en el mismo periodo de 2007.
No obstante, Fannie Mae tuvo que hacer frente a pérdidas y gastos por importe de 8.889 millones de dólares (5.722 millones de euros), casi cinco veces más que en el primer trimestre de 2007, aunque un 4% por debajo de las pérdidas del último trimestre del año pasado. En concreto, las cuentas de la entidad sufrieron pérdidas de 4.400 millones de dólares vinculadas a derivados de crédito y otros valores, así como gastos de crédito de 3.200 millones de dólares por el incremento de los costes ante el aumento de la morosidad desencadenada por la crisis inmobiliaria de EEUU. "Durante el primer trimestre hemos experimentado una creciente volatilidad en el mercado secundario de hipotecas y una ampliación de los diferenciales de crédito a máximos de 22 años", dijo el consejero delegado de Fannie Mae, Daniel H. Mudd. "Los resultados del primer trimestre, aunque algo mejores que los del último trimestre, reflejan estas difíciles condiciones de mercado", añadió Mudd. La firma hipotecaria anunció que ampliará capital en 6.000 millones de dólares (3.863 millones de euros) mediante próximas emisiones de acciones comunes, así como de títulos preferentes convertibles y no convertibles que permitirán a la entidad conservar una sólida posición de capital. Por otro lado, Fannie Mae recortará su dividendo hasta 0,25 dólares por acción (0,16 euros), lo que supone un 29% menos, con el objetivo de ahorrar 390 millones de dólares (251 millones de euros).