Ahora que la atención de los mercados de bonos se está desplazando desde la periferia hacia los países del núcleo europeo como Bélgica, Austria y Francia, la marea generada por el contagio de la crisis de deuda pública en la zona del euro avanza con un paso alarmante. Dominic Rossi, director de inversiones del área de renta variable de Fidelity, considera que en estos momentos estamos entrando en la última y agitada fase final de esta crisis.
¿CUÁL ES SU VISIÓN SOBRE LA CRISIS DE DEUDA DE LA ZONA EURO?

Los factores que intervienen en la zona euro son numerosos. Ahora resulta evidente que los problemas de la periferia están dejándose sentir cada vez más en el núcleo europeo. El hecho de que los rendimientos de la deuda ública hayan subido en Bélgica, Austria y Francia es una circunstancia preocupante que terminará intensificando la presión sobre el programa de compra de bonos del BCE.

Ya hemos sido testigos de importantes compras en apoyo de los países periféricos, unas compras que están quitando recursos al mercado mayorista de crédito interbancario. Esto, a su vez, tiene consecuencias muy negativas para la economía real en forma de restricciones a los préstamos bancarios y eleva las probabilidades de que se produzca una segunda crisis crediticia.

Hasta ahora, el BCE ha estado comprando bonos y esterilizando dichas compras usando su balance para financiarlas, lo que significa que no ha crecido la masa monetaria. A la vista de la necesidad de apoyar a un grupo más amplio de estados, el BCE podría verse obligado a considerar un aumento de la masa monetaria y realizar compras de bonos sin esterilizar. Este cambio de estrategia en favor de la relajación cuantitativa se topa con importantes barreras políticas que se materializan fundamentalmente en la oposición de Alemania.

El factor que ha impulsado los mercados de bonos en 2011 ha sido la revisión y reevaluación de la deuda emitida por los países periféricos. Considero que los inversores, ahora que nos acercamos a 2012, necesitan seguir de cerca lo que ocurra con las curvas de tipos de Bélgica, Austria y Francia. En 2012, el factor que impulse los mercados bien podría ser la reevaluación de la deuda pública de los países del núcleo europeo con calificación AAA. Hemos comenzado a ver los primeros compases de este proceso y los mercados han tomado de nuevo la delantera a las agencias de calificación.

¿ESTAMOS ENTRANDO EN LA FASE FINAL DE LA CRISIS?

Dado que ahora son los países AAA los que se ven arrastrados, ésta tiene que ser la fase final de la crisis, básicamente porque ya no quedan más sitios a los que se pueda extender el contagio. La ola de desapalancamiento y la reevaluación del riesgo que conlleva habrán calado en nuestra economía financiera. Si bien 2012 será un año complicado, la volatilidad que vemos en los mercados financieros también debería marcar el último movimiento bajista de la crisis.

La velocidad con que la crisis ha pasado de Italia a España y ahora al núcleo europeo ha sido alarmante, pero también indica un crescendo. Como he indicado antes, la evolución de la crisis sugiere que ahora nos encontramos en un punto de inflexión en el que un programa de relajación cuantitativa por parte del BCE no se vería con malos ojos en Alemania, ya que se perfila como la única opción para evitar la ruptura de la zona euro. La distancia entre lo inconcebible y lo inevitable se ha reducido mucho actualmente.

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