“La bolsa, sin volumen y con amplio margen de maniobra, se volvió ayer loca. O mejor, los expertos en trading enloquecieron arrastrados por el Gran Hermano USA, que publicó datos débiles, muy endebles. Pero una gota de rocío en el desierto equivale a ojos del sediento a mil litros de agua cristalina. Es lo que se llama un espejismo, casi al borde la locura”, me dijo ayer P.E. uno de los gestores más activos de la Bolsa española. O como él dice “fui uno de los más activos, ahora no, ahora no hay nada que rascar, ni yo ni los que aún seguimos vivos en estas lides. Mira las cifras de las sociedades de Bolsa y lo comprobarás.
Esto, el quehacer de la Bolsa como negocio de intermediación, hace mucho tiempo que acabó, pero seguimos, unos y otros, empeñados en negar lo evidente”. Hicimos un repaso general a la situación, pero a mí me preocupaba, en este caso concreto, la posición del inversor final, el inversor privado en la Bolsa española en una jornada desmelenada, con septiembre recién amanecido brincando como una cabra loca tras ganar el 3,55% de una tacada, es decir, más de lo perdido en todo agosto.

P.E. fue tajante: “El inversor final no existe. Hoy (por ayer miércoles) tampoco. El inversor final lleva más de tres años desaparecido en combate. Unos mantienen posiciones bajo mínimos, están atrapados, no tuvieron la valentía de vender con pérdidas. Otros, salieron del mercado sin un euro en el bolsillo. Los cuartos (los euros) se los siguen jugando cuatro grandes gestores, cuatro cajas de ahorros, dos o tres bancos nacionales y, eso sí, media docena de fondos y bancos buitres extranjeros, que siempre están al acecho como lo demuestra el hecho de que por cada euro que se mueve en el mercado continuo 60 céntimos provienen del extranjero...”

“...Pero te voy a dar unos datos ilustrativos. Como bien sabes y has escrito hoy (por ayer) se ha desatado la euforia, la locura en Bolsa. Nadie llamó a la oficina. Me puse en contacto con colegas que trabajan en otras sociedades y me respondieron lo mismo. Se ha perdido la sensibilidad a los grandes acontecimientos, lo que demuestra que el inversor final no existe, no quiere saber nada de la Bolsa por los motivos que te he comentado antes...”

“...Hoy (por ayer) la Bolsa ha pegado un salto a lo grande...pero nadie llamó. El abatimiento es total. Te voy a contar un secreto. En estos días de calor continuado, en pleno agosto, alguno de mis compañeros se quedó dormido. Sus ronquidos eran lo único que se escuchaba en la sala de operaciones. No suena el teléfono...Hoy (por ayer), tampoco”, finaliza.

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Investigaba yo este fenómeno con motivo de la siguiente información recogida en Capital Bolsa: NADIE ES OPTIMISTA CON LAS BOLSAS, ni los Hedge Funds, ni inversores particulares, ni los analistas...Según análisis de Thomson Reuters, los 30 mayores Hedge Funds del mundo redujeron su exposión al riesgo en el mercado de acciones en el segundo trimestre del año, optando por valores defensivos, de altos dividendos o utilities, saliendo de los valores de ciclo tales como materias primas y energía.

“Un montón de riesgo se ha retirado de la mesa. El consumidor está en una situación desesperada, la evolución de la economía ha sido decepcionante, y todo el mundo se prepara para ello”, afirma Steve Goldman estratega jefe de mercado de Weeden & Co.

Los Hedge Funds no son optimistas.

Los inversores particulares se ha quedado en gran parte fuera del mercado de valores desde la crisis, según el FT.

Los pequeños inversores no son optimistas.

Barry Ritholtz de The Big Picture afirma que los analistas de Wall Street han girado a excesivamente bajistas. Menos del 29% de las recomendaciones de valores son compra de acuerdo con Bloomberg, que es el nivel más bajo desde al menos 1997.

Los analistas no son optimistas.

Los fondos de inversión de renta variable EEUU han experimentado un flujo de salida en los últimos años según la base de datos de Investment Company Institute. El dinero que sale de los fonos de renta variable se ha metido en los fondos de bonos.

Los fondos de inversión no son optimistas.

¿Quién es optimista? Nadie...Salvo los Insiders Corporativos.
Según los últimos datos recibidos, los Insiders empresariales (directivos y altos ejecutivos de las compañías) se muestran más optimistas con las acciones de las compañías que dirigen. Los Insiders han recortado su ritmo de ventas y han incrementado su ritmo de compra. El comportamiento de los Insiders a finales de agosto fue el más optimista desde finales de marzo y principios de abril de 2009.

Según el último informe Vickers Weekly Insider Report, publicado el lunes por la tarde, los Insiders vendieron 1,02 acciones de su propia compañía por cada 1 que compraban, lo que es un nivel muy alcista pues la media de este ratio es de entre 2 y 2,5 acciones vendidas por cada 1 que compran. A principios de julio este ratio era de 1,58 a 1.

Aunque los Insiders no siempre aciertan, ellos se equivocaron espectacularmente durante el mercado bajista que empezó en 2007, históricamente han demostrado que son los inversores con mayor ratio de aciertos/errores.

Fuente: www.lacartadelabolsa.com