“Marianico el corto” ese personaje cómico que todos conocemos llegó a ser, en la década de los 90, un referente en el humor nacional con participaciones en programas de televisión y multitud de galas. Su apodo, que nada tiene que ver con los mercados financieros, nace del acento de su tierra aragonesa (diminutivo incluido) y de la estatura del protagonista.
Maño de pura cepa, no sabemos si tiene posiciones cortas o no, lo seguro es que, si las tiene, no las va a incrementar por uno de los peores chistes jamás contado, el Chiste Nacional del Mercado de Valores.

Hace unas semanas, se aumentaba el plazo de prohibición sobre las posiciones cortas en España, fijado hasta el 23 de Octubre. Y hace unos días se comunicaba que la prohibición se dilataba hasta el 31-1-13. Además se anunciaba por parte de ESMA (European Securities and Markets Authority) una nueva normativa por la que todo inversor que tenga más del 0.2% de una empresa europea en posiciones cortas, lo deberá comunicar a las autoridades. Si esa posición supera el 0.5%, se hará público el nombre de la empresa y del inversor. Un chiste de mal gusto para los traders, siendo una medida que minora en mucho la rentabilidad de sus carteras.

Y es que los traders son como todos los inversores, lo que más quieren, casi lo único, es la rentabilidad. Como los huevos para marianico en uno de sus míticos chistes. Aquel que dice que va un señor a un bar y pide un vaso de agua y unos huevos. “Cómo quiere sus huevos” le pregunta el camarero, el señor (el inversor), le dice, “con toda mi alma”...

No debemos olvidar que el mercado es un reflejo financiero de la situación de la economía. Y si hay sentimiento bajista es porque, nos guste o no, la cosa no está bien. Es como si alguien pregunta ¿“Soy guapo?” y a continuación dice “ Prohibido decir que no”… Lo que va a pasar es que si no lo crees, como mucho, no dirás nada. Igual está el mercado, si no le dejan bajar, tendrá que quedarse lateral…

Pero qué es estar corto? Normalmente, si hablamos de Bolsa o de mercados financieros, en general, y sobretodo al principio, el inversor, comprará a un precio para venderlo a otro superior. A esta inversión, la clásica, se le llama estar largo. Es como un chiste fácil, sencillo de entender.  Sin embargo, a veces pasa también que ese chiste que parece ser tan bueno, no lo coges a la primera. Pero cuando lo coges… te ríes más. Esto pasa con las posiciones cortas. Estar corto o ponerse corto, no es más que vender para recomprar más barato. Y cómo se vende si no se tiene? Esa es lo que pensamos todos al principio, no entendemos el chiste.

De manera muy básica, lo que realmente hace un inversor que se pone corto, es vender unas acciones propiedad del brocker. Si el mercado baja, las compra a precio menor, se las devuelve al brocker, y la diferencia se la queda en concepto de beneficio. El bróker cobra una comisión por “dejarle” las acciones.

Realmente la diferencia clave entre ambas es obvia, de hecho son contrarias en cuanto a la dirección en la que el inversor cree que evolucionará el título. Es decir, aquel que se ponga largo, compra para vender a un precio mayor y los cortos, que esperan que el mercado caiga, venden para comprar a un precio menor. Otra diferencia clave es que las posiciones cortas sólo pueden hacerse mediante productos derivados y tienen un coste de financiación. Conceptos como apalancamiento, garantías, y ejemplos aclaratorios lo veremos en un artículo detallado que desde www.tdetrading.com me comprometo a escribir.

Como conclusión y a modo de premonición, así como las subidas del mercado son como una sonrisa, tranquilas, lentas y dibujada poco a poco, las caídas son como una carcajada, rápida, sonora y ágil. Como ahora mismo nos dicen que no nos podemos reír a gusto, lo que pasa es que nos quedamos con una sonrisa pero forzada, por muy buena actuación que haga Marianico. Pero cuando llegue el levantamiento de la prohibición de tantas caídas que vamos a ver, se nos quedará la misma cara que cuando no entendemos el chiste, tenga o no tenga gracia. Cara de corto…