El Royal Bank of Scotland aceptó pagar 1,8 millones de libras (1,98 millones de euros) de impuestos en nombre de su ex consejero delegado Fred Goodwin además de prometerle una pensión vitalicia de 16,9 millones de libras (18,6 millones de euros). El banco británico, que sufrió el año pasado pérdidas récord y ha tenido que ser nacionalizado, pagará también a los abogados contratados por Goodwin para evitar la devolución de parte del dinero de su jubilación, que se considera excesiva, informa hoy el diario "The Times".