Indefinición en las Bolsas europeas ante la prudencia de Draghi y en una jornada sin referencias macro. El Ibex se aleja los 10.600 puntos, pendiente del interés de ACS por Abertis. Mientras, el euro supera los 1,16 dólares; y el crudo, por su parte, se mueve con saldo mixto, con el barril de Brent sobre los 49 dólares.

El Ibex abre con caídas del 0,33%, hasta los 10.530 puntos, con Abertis de nuevo como protagonista. Sin duda, la concesionaria, con permiso de los resultados de Enagás e Iberdrola, ha marcado el compás de la semana bursátil en España. Aena descartaba presentar una contraoferta por ella, pero ACS ha reconocido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) su interés por la compañía.

Los expertos valoran positivamente que se abra la puja por el grupo español y cada vez son más los contrincantes de la italiana Atlantia que, con todo, es la única que ha hecho una propuesta formal, a 16,50 euros la acción, pendiente de la aprobación por parte del regulador, que podría tener que esperar hasta septiembre.

Más allá de los ‘novios’ de Abertis, Vidrala ha presentado sus cuentas semestrales: cosecha un beneficio de 45,2 millones de euros (frente a los 33,8 millones previos), con unas ventas de 400,5 millones, esto es, un 2% más. También Talgo ha hecho lo propio y ha junio ha ganado 31,9 millones de euros.

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Y en el apartado de recomendaciones, UBS ha rebajado el consejo de Bankia hasta vender y el de CaixaBank hasta neutral.

Así las cosas, ambas entidades son los valores que más caen en la apertura del Ibex; mientras que Abertis y Telefónica encabezan los ascensos. Y es que, Vodafone ha registrado un crecimiento de sus ingresos del 2,2%, por encma de lo esperado por el consenso.

Fuera de nuestras fronteras, el resto de Bolsas europeas optan también por las compras, sin referencias macro de calado en el horizonte y después de que el Banco Central Europeo (BCE) mantuviera los tipos sin cambios, y también la duración y el tamaño del programa de compra de activos (QE).

Su presidente, Mario Draghi, se mantuvo asimismo “muy prudente, dejando todas las puertas abiertas sobre cuándo comenzarán a retirarse los estímulos monetarios”, señalan desde Carax Alphavalue. La reunión del 7 de septiembre, añaden, y su comparecencia en Jackson Hole (24-26 agosto), son “claves”.

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Llama la atención de los analistas eso sí la revalorización experimentada por el euro frente al dólar, hasta máximos de dos años, ahora sobre los 1,16 dólares. Y es que, explica Link Securities, el BCE “se atuvo al guión establecido (…) estuvo 'sorteando' durante toda la rueda de prensa las preguntas sobre cuándo arrancaría su estrategia de salida. Llegó a afirmar que este tema no se había tratado y que, tras la insistencia de la prensa, era posible que se hiciera en otoño. Fue precisamente esta última afirmación a la que se asieron como si a un clavo ardiendo lo hicieran los traders de los mercados de divisas, queriendo interpretar que  ya estaba dispuesto a plantearse la reducción del QE, algo que italiano intentó durante toda su comparecencia retirar del debate".

Para Maryse Pogodzinski, economista de Groupama AM, el "objetivo" de la autoridad monetaria "es evitar una transición demasiado brusca entre su política actual muy acomodaticia y su orientación hacia una normalización; si los datos confirman las previsiones del BCE y a priori es el caso (un sólido crecimiento y una recuperación muy gradual de la inflación), mantendrá su política de 'pequeños pasos'... en otoño, si hemos entendido bien la idea del presidente".

Por su parte, Patrick O’Donnell, gestor senior de inversiones en Aberdeen AM, cree que el banquero italiano "de esforzó para destacar que las condiciones financieras todavía son positivas para una inflación más elevada. Esta es su forma de apoyar el aumento en el rendimiento de los bonos y la apreciación del euro que se ha producido tras su discurso en Sintra. Aunque realmente se ha quedado corto al hacer algo material. Probablemente no escuchemos nada significativo del banco central hasta septiembre, lo que es bastante tiempo para que los inversores digieran la advertencia de Draghi cargada de un tono hawkish. El banquero italiano esperará que su intervención sea suficiente para tener un verano tranquilo”.

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