Prosigue la estabilización de los mercados, familiarizándose con estos nuevos niveles en los que se mueven. Parece que poco a poco se asumen los excesos del pasado y la corrección, si bien no finalizada, adquiere tintes de normalidad. Los indicadores más fundamentales y largoplacistas avalan la recuperación. La semana pasada, la OCDE mejoraba sus previsiones sobre la evolución de la economía a nivel mundial, y hacía una lectura positiva de la caída del euro, que traería beneficios a la economía europea y disuadiría cualquier subida de tipos de interés.
En esta misma tónica, ha aumentado la frecuencia de las recomendaciones de “compra” por parte de los brokers y de las casas de análisis. Estas recomendaciones abarcan títulos de todos los sectores (aerolíneas, bancos, petroleras, materias primas, automovilísticas, tecnológicas, de consumo), tanto en Europa como en EEUU.
El consenso de los analistas converge en un final de año muy positivo, retomando el rally a finales de año.

Los análisis más técnicos y cortoplacistas hablan de continuidad en la fase bajista en la que nos encontramos. El oro vuelve a sus máximos en el rango 1.230 – 1.250 dólares, mientras que el cobre y el resto de materias primas industriales alcanzan mínimos desde enero (muy afectados por las medidas de enfriamiento de la economía china, puestas de manifiesto esta semana con el dato del PMI de Manufacturas de mayo).

El índice de volatilidad VIX sigue en cotizaciones por encima de los 30 puntos (pese a la volatilidad propia del índice), el Dóllar Index se encuentra en máximos de 15 meses y los indicadores de sentimiento y ratios put/call también coinciden en señalar un mercado bajista en el corto plazo. Todo ello hace que las instituciones sigan sin comprar, sabedoras de que, pese a existir multitud de valores en precios injustamente bajos, aún podemos ver rebajas extraordinarias.

Así pues, el escenario más probable consiste en nuevos ataques a los soportes (1.040 puntos en el SP500, 8.800 puntos en el Ibex 35). El hecho de que estos niveles aguanten y logren asentar un suelo definitivo para este ejercicio depende de la evolución de los asuntos clave que siguen pendientes (deuda europea, sistema bancario americano y medidas de enfriamiento económico en China), y de otros más accidentales que pudieran surgir (volcán islandés, escape de crudo en el Golfo de México, tensión entre las dos Coreas).

El mercado ha dejado en un segundo plano los datos macroeconómicos (descontando un ritmo mucho mayor de recuperación en EEUU que en Europa) así que, con permiso de las noticias más políticas y menos económicas que pudieran llegar, podríamos volver a coger impulso en el último trimestre del año.