La historia de Astroc es una historia de éxito y exhuberancia. Una historia de subida vertical, de especulación y de excesos que ha acabado pagando. Esta pequeña inmobiliaria valenciana debutó justo hace un año en el parqué, con un repunte de más del 5 por ciento en su estreno. Y ese repunte fue tan sólo el primer escalón de una fulgurante subida que le llevaría desde los 6,40 euros de la OPV a alcanzar su peldaño más alto en los 72,6. Ahora, su suerte parece haber cambiado: los inversores parecen darle la espalda y ponen su negocio en cuestión.
Un 1000% de subida ha llegado a alcanzar en bolsa la empresa presidida por Enrique Bañuelos y él mismo tenido que reconocer la sobre-valoración de la compañía. Son muchos los inversores que, atraídos por el oropel de revalorizaciones de Astroc, han sacado tajada apostando por la valenciana. Pero son muchos también los que han sufrido en las últimas semanas con el pinchazo en su cotización. El detonante fue una auditoría en la que se señalaba que la compañía engrosó sus cuentas de 2006 con extraordinarios. Después, los rumores de que grandes accionistas ( entre ellos el presidente de Inditex, Amancio Ortega) pretendían salir de su capital, hicieron el resto. A partir de ahí, el miedo es libre y en la bolsa siempre se traduce en pánico vendedor. Entre 1999 y 2000 compañías como Telepizza, Terra o Jazztel dejaron el mismo rastro de euforia y decepción entre los inversores. Ahora, parece ser el turno de Astroc. Aún con todo, las acciones de la inmobiliaria se revalorizan más de un 144 por ciento desde su salida al parqué. Puntos fuertes y debilidades Las inmobiliarias no son .com. Tienen unos activos y esos activos tienen un valor. El problema es ¿cuál es ese valor?. Astroc, como cualquier inmobiliaria, posee una serie de terrenos e inmuebles, pero basa gran parte de su actividad en una característica específica: la gestión de suelos. Y aquí puede estar uno de sus puntos flacos. A juicio de Ramón Carrasco, gestor de Fortis Banca Privada, ésta pata del negocio de Astroc puede verse como “un fondo de comercio, en la medida en que no es cuantificable y además depende de un marco regulatorio muy focalizado en una sola comunidad: la valenciana”. Un posible cambio en este marco complicaría mucho las cosas a la compañía. Con todo, los activos de la empresa podrían justificar –entiende Carrasco- entre los 15 o, a lo sumo, 20 euros de cotización. No más. En contra siempre juega el hecho de que se trata de una compañía con escaso free-float (porcentaje de acciones que se negocian en el mercado), de manera que cualquier operación medianamente significativa produce fuertes bandazos en su cotización, que se ve estrangulada cuando se agolpan a su puerta un gran número de órdenes. Y para muestra, un botón: lo vimos con la brutal oleada de ventas de las últimas semanas, que le ha hecho perder a la compañía en torno a 7.000 millones de euros de valor bursátil. Otra desventaja a la que tiene que enfrentarse Astroc es el excesivo endeudamiento en el que ha incurrido para crecer, así como el hecho de que la participación del presidente de la empresa esté pignorada como garantía de préstamos. Y anotar además como factor negativo la debilidad de sus cuentas. En el primer trimestre de este año ha reducido su beneficio un 82,2 por ciento, debido a que ha tenido que realizar unos mayores costes y aprovisionamientos. Para intentar sanear sus números, cuya puesta en entredicho por parte de una auditoría desató la crisis de la compañía, Astroc ha fichado a un directivo de Sabadell, Juan Antonio Alcazar como nuevo consejero delegado. El nuevo fichaje, no hay que olvidarlo, es experto en operaciones corporativas e integraciones. “Rebelión de los accionistas” Las malas cifras de la valenciana en el primer trimestre se conocen justo en medio de la crisis que atraviesa la compañía, lo que hace que su presidente, Enrique Bañuelos, tenga que emplearse a fondo para intentar salvar los muebles. El descalabro bursátil de Astroc le ha llevado a vender su participación en el Sabadell, que rondaba el 6 por ciento, con el objetivo de hacer caja por unos 600 millones de euros y reforzar así su posición en Astroc, con la compra de acciones en el mercado. Evitar la salida de los accionistas de referencia ha sido la pesadilla de Bañuelos. El precedente lo vimos en enero, cuando Xavier Adserá Gebelli, cofundador de Riva&García, una de las compañías colocadoras de Astroc y ejecutivo de Natra y Natraceutical, desinvirtió en el valor. Se deshizo de la mitad de sus acciones en la inmobiliaria con unas plusvalías del 700 por cien. Es decir, ingresó más de 4 millones de euros por unos títulos que le costaron 500.000 euros. A partir de ahí, evitar movimientos como éste, casi le ha costado al empresario valenciano soltar las riendas de la empresa y ver cómo merma cada vez más su posición de máximo accionista ( aún mantendría algo más de un 31 por ciento). Primero fue Rayet, la que en virtud de la ruptura de un acuerdo que tenía de compra-venta de acciones con el empresario valenciano, se hizo con 50 millones de euros como compensación y logró un 5 por ciento adicional de la compañía. Conclusión: la familia Abánades se implica en la gestión y eleva su participación hasta el 10,1 por ciento. Después, el encaje de bolillos lo ha tenido que hacer Bañuelos con otro de los accionistas de referencia de la empresa que fundó: con Nozar. El esquema, el mismo. Ha roto el acuerdo que tenían de compra-venta de acciones y ha negociado con la compañía que ésta eleve su participación desde el 8,5 por ciento que poseía hasta el 24,99, a un precio de 12,4 euros por título. Todo, a costa de su propia participación. En otras palabras, Bañuelos, cuya credibilidad ha quedado muy tocada tras el batacazo bursátil de Astroc, ha tenido que aceptar que se encargue de la gestión diaria de la empresa el nuevo consejero delegado y que Rayet y Nozar se impliquen cada vez más en las decisiones estratégicas. Es el precio que paga por evitar una abrupta salida de sus socios y, con ello, otro desplome de la cotización. Otros accionistas Otros accionistas relevantes podrían estar negociando un aumento de su presencia en Astroc con Enrique Bañuelos. De hecho, se comenta que Carmen Godia, vicepresidenta segunda de Abertis y que cuenta con más de un 5 por ciento de la inmobiliaria, está dispuesta a comprar más títulos. Quien no lo tendría tan claro sería el presidente de Inditex, Amancio Ortega, con un 5 por ciento, para el que su inversión sería puramente financiera. Además, Caixa Galicia cuenta también con otro 5 por ciento de Astroc. ¿ Y ahora qué? Muchos expertos coinciden en que, tras fuertes vaivenes, los valores suelen quedarse muertos, al menos entre seis y doce meses. Y si nos fijamos en sus gráficos, los analistas técnicos señalan que Astroc no es un valor apto para inversores de perfil conservador, porque la tendencia bajista es muy firme y no ha hecho figura de vuelta.