Con las máquinas a todo gas preparando la subasta del mes de febrero, el dinero corre de mano en mano en plena sintonía con las sensaciones que perviven –y malviven- en los mercados de renta variable. ¿Es fácil seguirle la pista? Depende de lo mucho que indague nuestra nariz en la despensa de todos los implicados. BCE, bancos y Tesoro Público parecen decididos a salvar la economía sin salvar a los ciudadanos. El juego es simple siempre que se sepan las reglas y se tenga dinero con que pagar.

Bienvenidos al gran círculo del absurdo.
¿Conocen aquello de que el dinero circula de mano en mano y al final termina siendo de nadie? Lógico o no, es el lubricante con que la economía engrasa sus clavijas en pleno intento de salir de la recesión por la que atraviesa Europa, Alemania incluida. La primera macrosubasta llevada a cabo por el Banco Central Europeo con vencimiento a tres años y sin límite de colocación puso en evidencia la espiral sin salida en la que se mueven las cabezas pensantes de la Unión Europea. Con la caja de los bancos pletórica, tan sólo faltaba el Tesoro Público por aparecer en escena…y lo hizo. Rentabilidades en una horquilla de entre el 4% y el 5% representan el atractivo suficiente para atraer el excedente que las financieras tienen en cartera. Dinero que, por cierto, no se toca y que, por tanto, retorna al BCE, garante seguro de depósitos. Y vuelta a empezar. Ahora la cuestión estriba quizás en qué momento calará todo ese crédito a la economía real.


Primer actor en escena: BCE

21 de diciembre de 2011. El Banco Central Europeo realiza la primera subasta para la banca con vencimiento a tres años para intentar solventar los problemas de liquidez de las entidades. 523 bancos acudieron a la barra libre de Dragui que repartió 489.190 millones de euros, la banca española pidió unos 80.000 millones. Es aquí donde aparece el término carry trade. “Es una política que no es tan efectiva como la de comprar directamente bonos”, asegura Luis Francisco Ruiz, analista de Estrategias de Inversión. Y es que la comparativa con la Reserva Federal es prácticamente ineludible. Si Bernanke compra bonos sin tapujos, el BCE opta por hacerlo de manera indirecta, práctica que no sorprende en la medida en que su participación en las subastas de deuda se realiza en el mercado secundario, así que, en esta cuestión, el hecho de que decida poner las máquinas de papel a trabajar estilo QE vía bancos para que sean éstos los que ayuden a sus estados, forma parte de las entrelíneas que tanto gustan en Bruselas.

¿Por qué el BCE utiliza otra forma diferente? Alemania quiere que los países paguen sus deudas ajustándose el cinturón. Claro está que Alemania es el principal acreedor de Europa y también sabe que si aprieta demasiado se puede quedar sin cobrar”, afirma Ruiz. Da dinero por un lado y lo quita por el otro. Semana tras semana, el Banco Central Europeo reduce el volumen de compra de bonos periféricos, aquel salvamento que utilizaba en momentos de tensión, y que dada la liquidez de nuestros bancos, ha dejado de lado. No obstante, desde la reactivación de esta política de compra de bonos en agosto se ha dejado 219.000 millones de euros.

En este apartado se suma, además, la que faltaba: una agencia de calificación. Ha sido Standard and Poor´s la encargada de despertar de nuevo las alarmas sobre la mala praxis bancaria. Según sus estimaciones, las quiebras de compañías europeas podrían repuntar del 4,8% a cierre de diciembre hasta el 8,4% si las entidades financieras “siguen abusando de la hucha del BCE”. Hasta el año 2015, las empresas con calificación de bono basura se enfrentan a la refinanciación de 230.000 millones de euros, misión harto complicada teniendo en cuenta que los bancos no están del lado de flexibilizar los requisitos para la concesión de préstamos.


Bancos, en busca de Bº
El tema es muy sencillo, “es una cuestión de estar tranquilos”. Eso sin contar con los agujeros, activos tóxicos, pufos y un largo etcétera de adjetivos para hablar siempre de lo mismo: deuda inmobiliaria que tapar. Javier Fernández, profesor del Insituto de Estudios Bursátiles, considera que los bancos necesitan ese dinero, aunque no es menos cierto que si lo están cogiendo masivamente es por el temor a que “no sea que mañana no se lo preste” el BCE, relación que sirve en cierto modo “para ocultar las vergüenzas entre ellos mismos”, según el economista. La iliquidez del préstamo interbancario ha sido el origen que forzó a Mario Dragui a convertirse en el dispensador de dinero de forma oficiosa de toda la Unión Europea. No confían los unos en los otros, es evidente, y puede resultar hasta lógico a tenor de las cifras redondas que presentan los balances bancarios. El sector financiero español acumula créditos concedidos a la actividad inmobiliaria por valor de 303.500 millones de euros a septiembre de 2011; de este monto total, el 74% está relacionado directamente con el ladrillo.

Ahora bien, ¿qué ocurre con el dinero que reciben del BCE? ...

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