El BCE ha dado un giro de una política restrictiva a una postura más neutral, asegún señala David Scammell, gestor de renta fija paneuropea de Schroders. Postura que considera "adecuada" teniendo en cuenta los últimos acontecimientos, y que significa el reconocimiento de que las preocupaciones sobre la inflación, que tanto tiempo llevan siendo su prioridad, han sido superadas por el rápido deterioro del crecimiento económico.Ahora, una recesión en EEUU parece inevitable y los efectos negativos sobre el crecimiento económico global empiezan a ser aparentes. En su opinión, la economía europea está en camino de disminuir bruscamente su ritmo de crecimiento en 2008, en respuesta a la combinación de una actividad global más débil, la fortaleza del Euro, las anteriores subidas de tipos de interés y unas condiciones crediticias más estrictas. Nos damos cuenta que en los informes, tanto la confianza de las empresas como la del consumidor final, han caído en los últimos meses y ya no existe ningún motor de crecimiento claro. Los continuos problemas en el sector bancario y el período reciente de inestabilidad financiera sólo sirven para empeorar el problema.