El Banco Central Europeo ha enviado cartas a varios bancos centrales de países europeos descartando el uso de bonos estatales de la región como colateral en sus operaciones de refinanciación, anunció el viernes el máximo responsable del Banco Nacional Checo.  No obstante, el BCE indicó que estudiará la firma individual de acuerdos de canje de monedas país por país, comentó el gobernador del banco central checo, Zdenek Tuma, a los periodistas al margen de la reunión anual en Londres del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo.
"El BCE nos ha dicho que no está dispuesto a aumentar su colateral para aceptar (bonos en) moneda local", dijo Tuma. "Sin embargo, ha dicho también que estudiará caso a caso la realización de canjes". Las monedas de los países europeos emergentes minimizaron el rechazo del BCE, que se había considerado un plan poco probable que habría beneficiado sobre todo al forinto húngaro y el zloty polaco, debido al tamaño de sus mercados nacionales de bonos estatales, según Gyula Toth, economista de Unicredit.

Varios bancos centrales de la región -pero no el Banco Nacional Checo- han pedido al BCE que acepte sus bonos estatales como garantía en sus operaciones de refinanciación con el fin de inyectar liquidez en euros en sus sistemas financieros.

"No tenemos intención de pedir un canje", dijo Tuma. "Pedimos una discusión abierta de las opciones. Pero no significa que utilizaríamos cualquier cosa".

El viernes, los bancos con actividades en Europa central y del Este dijeron que el crédito bancario no volverá a registrar un volumen normal a menos que el Banco Central Europeo aporte financiación.

"Será muy difícil poner en marcha el motor" sin la ayuda del BCE, indicó Herbert Stepic, consejero delegado de Raiffeisen International, banco austriaco que es uno de los grandes prestatarios en Europa del Este.

Y Erik Berglof, economista jefe del BERD, explicó que el BCE podría y debería hacer más para ayudar a las economías con problemas en Europa central y del Este, incluyendo la propuesta de utilizar bonos estatales como colateral.

El BCE se muestra severo con la Europa emergente e insiste en que las normas que gobiernan el acceso al grupo de países que comparten el euro, actualmente integrado por 16 naciones, no deben relajarse por la crisis.

Sin embargo, ha establecido acuerdos de canje vinculados a planes de ayuda financiera con Hungría y Polonia y Berglof también dijo que el BCE "está haciendo mucho para sostener a los bancos de Europa Occidental" dueños de la mayoría del sector bancario en la Europa en vías de desarrollo.

Tuma dijo que el BCE está "dispuesto" a aceptar bonos en moneda nacional como aval, lo que sugiere que el tema no está zanjado.

El consejo de gobierno del BCE está en pleno debate, cada vez más polémico, sobre si deberían adoptarse políticas monetarias no convencionales y el modo de hacerlo para contrarrestar los riesgos deflacionarios en medio de la peor contracción económica en décadas.

Actualmente, el BCE acepta -con reservas- titulizaciones de deuda privada con calificaciones de hasta BBB y su estatuto le permite intervenir de manera similar a la del Banco de Inglaterra o el Banco Nacional Suizo, que han optado por compras directas de distintos activos, según los analistas de Goldman Sachs. También tiene potestad para comprar monedas extranjeras si así lo decide.

Los detractores dentro del consejo de gobierno del BCE de la política monetaria no convencional temen someter a excesivo riesgo al balance del banco central y dar la impresión de que están recompensando a los deudores públicos que no han aplicado una política fiscal rigurosa. Sin embargo, muchos agentes señalan que la volatilidad que registran últimamente los mercados crediticios se debe tanto a los riesgos de liquidez como a los temores fiscales.

Además, el aumento de los costes de los préstamos en la Europa emergente ha llevado a una caída en picado de las importaciones en la zona, que a su vez ha vapuleado a la producción industrial en la eurozona, aumentando con ello el riesgo de deflación en la zona euro.

Esta corrección de los desequilibrios, aunque ha tenido un coste, ha reducido el riesgo de una crisis de divisas en Europa del Este y, a su vez, mejorado la liquidez de los activos arriesgados de la región.

Sin embargo, las pérdidas por préstamos probablemente aumentarán a medida que la recesión vaya haciendo crecer el desempleo y provoque quiebras de empresas. En consecuencia, "los temores del sector bancario (en la región) probablemente crecerán", advirtió el Instituto de Finanzas Internacionales en un informe publicado el miércoles.