El Banco de Inglaterra comienza hoy a inyectar liquidez en la economía en un intento desesperado de estimular la inversión y el consumo, facilitando, entre otras cosas, la concesión de créditos por una banca hasta ahora reacia a desprenderse de su dinero. El banco emisor comprará hasta 2.000 millones de libras (2.200 millones de euros) en bonos del Tesoro tanto a inversores institucionales y particulares, utilizando así el primer tramo de los 75.000 millones de libras (82.500 millones de euros) que ha creado a tal fin. Se trata de una medida conocida en la jerga financiera como "flexibilización cuantitativa" y que no había sido probada hasta ahora en el Reino Unido, por lo que nadie -ni el propio gobernador del Banco, Mervyn King,- se atreve a vaticinar sus resultados. Durante los tres próximos meses, el Banco de Inglaterra comprará esos bonos todos los lunes y miércoles y al ritmo de unos 5.000 millones de libras por semana hasta gastar el total de 75.000 millones de libras previstos.