La banca británica continúa siendo vulnerable a los vaivenes de la economía y los efectos derivados de la recesión pueden aún causar estragos en las cuentas de resultados de las entidades,  según el Informe de Estabilidad Financiera del Banco de Inglaterra. A pesar de las señales de optimismo mostradas en el último mes por políticos y empresarios, el banco emisor británico considera que la banca del Reino Unido sigue estando "en peligro", y advierte de que podría continuar anotándose pérdidas a medida que sus activos continúan depreciándose, en especial su cartera hipotecaria.