Tal y como anticipaban la mayoría de los expertos, la máxima entidad monetaria de la eurozona ha decidido mantener sin cambios los tipos de interés en el 4 por ciento. El BCE prefiere mantenerse a la espera para evaluar el impacto que puedan tener las turbulencias de los mercados financieros -por la crisis de las hipotecas basura- en la zona euro.